Dos tesis de la Universidad de La Laguna actualizan los patrones de crecimiento de niños canarios y subsaharianos y proponen herramientas más precisas para pediatría y medicina forense.
La Universidad de La Laguna ha presentado dos investigaciones doctorales que revisan cómo madura el esqueleto en niños canarios y en jóvenes migrantes subsaharianos, con implicaciones directas en salud pública, nutrición y evaluación médica de menores. El médico e investigador Isidro Miguel Martín, autor de los trabajos, sostiene que aplicar escalas diseñadas para población estadounidense genera errores relevantes y defiende “métodos ajustados a la realidad canaria”.
La llegada creciente de menores migrantes a Canarias en los últimos años y la necesidad de estimar con mayor rigor su edad biológica impulsan la investigación. Martín explica que la edad ósea es un indicador clave del grado de madurez y se utiliza tanto en pediatría como en procedimientos forenses: «Quería dar una solución médica a una situación muy concreta que vivía Canarias»
El trabajo retoma, además, líneas históricas de estudio del crecimiento infantil en las islas que habían quedado en segundo plano desde los años setenta.
Cómo se analizan los huesos
Las tesis se basan en radiografías procedentes de centros como el Hospital Universitario de Canarias y el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, junto al Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife.
El equipo evalúa dos aspectos: la precisión —si distintos especialistas obtienen el mismo resultado al leer una imagen— y la exactitud —si esa lectura refleja la edad real del menor—. También incorporan inteligencia artificial para comparar miles de radiografías y mejorar el análisis: «Independientemente de quién evalúe la radiografía, la concordancia es muy alta»
Diferencias con la población subsahariana
El principal problema aparece al aplicar patrones de referencia extranjeros a jóvenes procedentes de África subsahariana: «Existe un sesgo muy importante cuando usamos escalas americanas en esta población»
Según los datos, su maduración es más lenta: mientras muchos chicos canarios completan el crecimiento en torno a los 17 años, algunos migrantes lo prolongan hasta los 20 o 21. Esa diferencia puede provocar errores de hasta año y medio o dos años en la estimación de edad.
Además, el equipo introduce un matiz novedoso: clasificar por etnias y no solo por país de origen, ya que dentro de un mismo Estado conviven ritmos biológicos distintos.
Cambios en los niños canarios
Las investigaciones también detectan transformaciones en la población local respecto a décadas anteriores: «La niña canaria actual presenta una madurez más acelerada que en los estudios históricos»
Los cambios en hábitos alimentarios, estilos de vida y composición demográfica explican ese adelanto, más evidente en chicas preadolescentes que en varones.
Aplicaciones clínicas y forenses
Los resultados no se quedarán en el ámbito académico. El equipo trabaja en una herramienta digital que permita a pediatras y forenses introducir radiografías y compararlas con bases de datos específicas de Canarias y de población subsahariana.
El objetivo es reducir errores diagnósticos, ajustar tratamientos y evitar valoraciones inexactas en procesos legales o de protección de menores: «Vamos a poner a disposición de los profesionales una escala más fidedigna y adaptada a nuestra realidad»
Con estas dos tesis, la ULL aporta conocimiento local a un debate sensible, combinando ciencia médica y contexto social para mejorar la atención a la infancia en un territorio marcado por la diversidad y la movilidad migratoria.