Las farmacias: espacios sanitarios de cercanía capaces de salvar vidas y detectar enfermedades a tiempo

Medicamentos en una oficina de farmacia | Foto: Pixabay

Medicamentos en una oficina de farmacia | Foto: Pixabay

Manuel Galván, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Santa Cruz de Tenerife y vicepresidente del Consejo de Colegios Farmacéuticos de Canarias, recuerda que estos establecimientos están en cada barrio y pueden ofrecer una atención inmediata ante una emergencia vital.

Las farmacias comunitarias refuerzan su papel como primer eslabón del sistema sanitario con iniciativas que van mucho más allá de la dispensación de medicamentos. Así lo expone Manuel Galván, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Santa Cruz de Tenerife y vicepresidente del Consejo de Colegios Farmacéuticos de Canarias, al detallar dos proyectos clave orientados a la prevención, la detección precoz y la atención urgente en salud pública.

Farmacias cardioprotegidas

Galván explica que el proyecto Farmacias Cardioprotegida se basa en dos pilares fundamentales: la formación del personal en primeros auxilios y la instalación de desfibriladores externos en las farmacias. «Consiste primero en formar al personal para poder atender a personas que tienen un problema vital», dice, y subraya que la gran ventaja de las farmacias es su capilaridad territorial. «Estamos prácticamente en cada barrio y podemos dar una atención inmediata».

Los desfibriladores se colocan en el exterior de los establecimientos, visibles y accesibles las 24 horas del día. «Todo el mundo sabe dónde está la farmacia más cercana y reconoce la cruz verde», afirma Galván, convencido de que esa identificación facilita una reacción rápida en situaciones de ansiedad y urgencia.

Tecnología y coordinación con el 112

El presidente de los farmacéuticos tinerfeños destaca que los dispositivos cuentan con sistemas antivandálicos y están conectados directamente con el 112. «La persona solo tiene que pulsar un botón y se conecta con el 112, que abre el dispositivo y activa sus protocolos», explica. Además, la geolocalización permite enviar ambulancias y personal sanitario de forma inmediata al lugar exacto de la emergencia.

En cuanto a la formación, señala que se realiza en colaboración con Atención Primaria, con contenidos centrados en reanimación cardiopulmonar y soporte vital básico. «Se trata de mantener a la persona hasta que lleguen las unidades de emergencia», afirma.

Impacto en la supervivencia

Galván recuerda que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de mortalidad y subraya la importancia del tiempo de respuesta. «Cada minuto que se tarda en reaccionar pasa factura», dice, no solo en la supervivencia, sino también en el estado de salud posterior de la persona atendida. A su juicio, la intervención inmediata desde la farmacia puede marcar una diferencia decisiva.

La experiencia en otras regiones respalda el proyecto. «Ya ha habido casos en los que se ha reanimado a una persona en parada cardíaca», afirma, y añade que los compañeros destacan tanto la eficacia del sistema como la ausencia de problemas de vandalismo.

Cribados desde la farmacia

El segundo eje abordado es la colaboración de las farmacias en los programas de cribado de cáncer de colon y de cérvix. Galván explica que muchas personas no acuden a las pruebas cuando reciben la invitación sanitaria, especialmente en el caso de los hombres. «La respuesta es muy baja», reconoce.

La implicación de las farmacias permite insistir en la importancia de la prueba y facilitar el proceso. «Podemos entregar el kit en la farmacia, recoger la muestra y hacerla llegar al circuito público sanitario sin retardos», afirma. Este modelo, ya implantado con éxito en comunidades como Cataluña, incrementa de forma notable la participación.

Facilitar para prevenir

Según Galván, la clave está en eliminar barreras. «Si ponemos las cosas fáciles, la gente participa mucho más», dice, en referencia a horarios amplios y a la confianza que existe entre farmacéutico y paciente. Recuerda que las farmacias conocen el entorno familiar y social de las personas, lo que refuerza el mensaje preventivo.

Aunque reconoce que estos programas suponen un sobreesfuerzo para las oficinas de farmacia, insiste en que forman parte de su vocación sanitaria y social. «Somos sanitarios y sociales», afirma, y recuerda que el CIS sitúa a la farmacia como el servicio público más valorado por la ciudadanía, gracias a su accesibilidad y cercanía.

Prevención como reto pendiente

Galván considera que la sociedad aún debe avanzar más en prevención y promoción de la salud. «Tenemos una medicina muy buena cuando estamos enfermos, pero falta trabajar más la prevención», afirma. A su juicio, invertir en detección precoz es imprescindible para la sostenibilidad del sistema sanitario y para mejorar la calidad de vida de la población.

Por último, lanza un mensaje claro a la ciudadanía: «Antes de acudir a internet o a la inteligencia artificial, es mejor venir a la farmacia del barrio». Recuerda que una de cada cuatro personas acude a la farmacia solo para pedir consejo y subraya que el farmacéutico está preparado para orientar, resolver dudas y derivar al médico cuando es necesario.