El sindicato de enfermería alerta de colapsos estructurales en los hospitales Insular y Doctor Negrín, con pacientes en espacios impropios y profesionales trabajando bajo un estrés extremo.
El secretario provincial de SATSE en Las Palmas, Juan Trenzado, denuncia que las urgencias hospitalarias de Gran Canaria atraviesan una situación crítica, con pacientes atendidos incluso en zonas no destinadas a uso sanitario. Entre los ejemplos más llamativos, menciona la utilización del hueco de ascensores panorámicos o antiguas aulas de formación para ubicar enfermos.
Según explica, estas condiciones suponen una grave vulneración de la intimidad y dignidad de los pacientes, que reciben cuidados básicos a la vista de transeúntes y otros usuarios del hospital. «Es indignante», señala, al describir escenas en las que personas enfermas son atendidas mientras pasan visitantes o pacientes de consultas externas.
Un colapso que ya no es puntual
Trenzado rechaza que la saturación responda a episodios excepcionales, como olas de gripe o fenómenos meteorológicos, y aseguró que se trata de un problema cronificado. A su juicio, las explicaciones oficiales que lo atribuyen a circunstancias puntuales no reflejan la realidad.
El dirigente sindical sostiene que el sistema sanitario insular no ha evolucionado al ritmo del crecimiento poblacional ni del envejecimiento de la sociedad. En la última década, recordó, Canarias ha sumado unos 200.000 habitantes más, con una población cada vez más envejecida y con mayor prevalencia de enfermedades crónicas.
Infraestructuras insuficientes
El representante de SATSE subraya que los dos grandes hospitales de la isla operan prácticamente con la misma infraestructura que hace años, pese al aumento de la demanda asistencial. Esta falta de recursos impide, según indicó, derivar pacientes a otros dispositivos y provoca el bloqueo de camas en las plantas de hospitalización, lo que repercute directamente en urgencias.
Además, apuntó que el problema no se limita al ámbito hospitalario, sino que afecta a todo el sistema sanitario. Las dificultades para obtener cita en atención primaria empujan a muchos ciudadanos a acudir directamente a los servicios de urgencias, incrementando la presión asistencial.
Impacto en los profesionales
La saturación tiene también consecuencias severas para el personal sanitario. Trenzado explicó que trabajar en urgencias exige orden y coordinación, algo imposible en un entorno de caos permanente.
El resultado, afirmó, es un elevado nivel de estrés y una sensación de inseguridad entre los profesionales, que deben atender a pacientes en condiciones inadecuadas y con recursos limitados. Esta situación, añadió, repercute inevitablemente en la calidad asistencial.
Efecto del turismo y la presión demográfica
El responsable sindical confirma además la presencia habitual de turistas en urgencias, un factor que contribuye a aumentar la demanda. Con más de 18 millones de visitantes anuales en el archipiélago, considera lógico que los servicios públicos, incluida la sanidad, acusen ese incremento de población flotante.
No obstante, insiste en que el origen del problema es estructural y acumulativo, resultado de años sin planificación suficiente para adaptar el sistema a la nueva realidad demográfica.
Llamamiento a una intervención urgente
Trenzado reclama a las autoridades sanitarias un plan integral que aborde la situación con medidas estructurales, como la ampliación de infraestructuras, la construcción de centros sociosanitarios y la mejora de la coordinación entre niveles asistenciales.
A su juicio, es imprescindible que los responsables políticos asuman la gravedad del problema y actúen con urgencia. «Los pacientes en los pasillos es algo que tenemos que erradicar de una vez por todas», concluye.