➤ «Nadie ha dejado de subir por pagar la ecotasa; la experiencia está siendo un éxito» ➤ «No hay espacio para cinco millones de visitantes en un parque nacional» ➤ «Dentro de diez años Tenerife tendrá una industria aeroespacial propia»
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, defiende la implantación de la ecotasa en el Parque Nacional del Teide como una herramienta de regulación y conservación, no de recaudación. En una entrevista en la que repasa también la movilidad insular, los proyectos tecnológicos y el recuerdo al expresidente Ricardo Melchior, la mandataria insiste en que el reto es ordenar el acceso a espacios saturados y anticipar el crecimiento de la isla con infraestructuras más sostenibles.
La ecotasa del Teide, una medida de control
Dávila subraya que la finalidad del nuevo sistema no es económica. «El objetivo no es la recaudación. Esto es muy importante. Estamos dando los primeros pasos por tener una protección y una conservación del Teide eficaz para el mundo que vivimos hoy», afirma.
La presidenta recuerda que antes de la pandemia el parque recibía unos tres millones de visitantes al año y que ahora la cifra supera los cinco millones. «Es un espacio natural protegido y no hay espacio para acoger este número de personas», explica, de ahí la necesidad de introducir reservas, cupos y pago por determinados servicios.
En apenas veinte días, tras asumir las competencias, el Cabildo activa la tasa en dos senderos como experiencia piloto. «Es el primer paso de otras ecotasas y de otros controles que tienen que venir», señala.
Primeros datos de funcionamiento
Los resultados iniciales, según detalla, avalan la medida. «En los primeros días se han gestionado más de 3.000 reservas y se han obtenido ingresos por más de 34.000 euros con absoluta normalidad», indica, para añadir con rotundidad: «Ha sido un éxito».
Dávila recalca que los residentes en Tenerife acceden gratis, que para el resto de canarios el coste es «testimonial, entre tres y seis euros», y que la tarifa más alta, de 25 euros, se dirige a visitantes peninsulares y extranjeros: «Nadie ha dejado de subir al Teide por tener que pagar esta ecotasa», sostiene.
Seguridad y equipamiento
La regulación también busca reducir riesgos. «Estamos a más de 3.500 metros de altitud y a veces hay gente que iba en cholas», comenta, lo que obligaba a numerosos rescates. Ahora, además del pago, se exige equipamiento adecuado. «Eso se ha controlado y se ha minimizado», asegura.
El Cabildo, añade, triplica el número de agentes medioambientales y técnicos y despliega personal de vigilancia a lo largo del ascenso para comprobar autorizaciones y condiciones de seguridad.
Transporte público y límites de acceso
La presidenta pone el foco en cómo se llega al parque. Las horas punta concentran la mayor presión entre las diez de la mañana y las dos de la tarde. Para aliviarla, el Cabildo encarga 14 guaguas: «Queremos que la visita se realice mayoritariamente en transporte público colectivo y no tanto en vehículos de alquiler», dice, al tiempo que se refuerzan controles en carretera.
El modelo, añade, se inspira en otros parques nacionales. «Para disfrutar de los servicios del parque se tiene que pagar por parte de los turistas extranjeros y tener un control de acceso para que no se sobrepase el número de visitantes diarios, sin limitación para los tinerfeños».
Padre Anchieta y la movilidad urbana
En materia de infraestructuras, Dávila aclara que la intervención en la circunvalación de Padre Anchieta no contempla lanzaderas internas, sino un anillo peatonal. «Es un paso peatonal que une cuatro puntos de la ciudad», explica.
El objetivo es separar flujos. «Cada día coinciden 50.000 vehículos con 20.000 peatones y lo que se hace es segregarlo por seguridad y para cohesionar la ciudad», afirma.
Sobre posibles restricciones al uso individual del coche, recuerda que esas competencias corresponden a Tráfico, aunque sí se trabaja en carriles bus-VAO para priorizar guaguas y vehículos de alta ocupación.
Tenerife mira al espacio
La presidenta también defiende la apuesta tecnológica del Cabildo. «Ya hemos desarrollado en Tenerife una constelación de satélites», indica, con dos aparatos en órbita y nuevos lanzamientos previstos.
El proyecto, ligado al Instituto de Astrofísica de Canarias y al Parque Científico y Tecnológico, permitirá «hacer seguimiento del cambio climático y tomar imágenes constantes».
Dentro de la estrategia Tenerife Space Horizon, que incluye una estación de seguimiento y financiación europea de más de 28 millones de euros, Dávila visualiza un nuevo sector productivo. «Dentro de diez años veremos toda una industria en torno al sector aeroespacial».
Recuerdo a Ricardo Melchior
Con un tono más personal, Dávila se refiere al fallecimiento del expresidente del Cabildo, Ricardo Melchior: «Lo voy a echar personalmente mucho de menos. Teníamos una extraordinaria relación», confiesa. Destaca su «visión en la planificación y el desarrollo» y proyectos como el ITER o el tranvía, que «han marcado un antes y un después».
Para Dávila, Melchior «transforma la isla de Tenerife» y deja una huella decisiva en ámbitos como la movilidad, el sector primario y el paisaje. «Voy a echar muchísimo de menos esas charlas», resume.