El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias advierte de que el acuerdo comercial supone una amenaza directa para el sector primario del Archipiélago
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, advierte de que el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur supone una amenaza directa para el sector primario del Archipiélago y para el conjunto de la economía canaria, al permitir la entrada de productos que no cumplen las mismas exigencias sanitarias, medioambientales y laborales que se imponen a los productores locales.
Quintero rechaza de plano el argumento de que este tratado vaya a abaratar la cesta de la compra en Canarias. «No es verdad que sea un buen acuerdo ni para Canarias ni para Europa», afirma, recordando que más de 10.000 agricultores y ganaderos se manifestaron recientemente en Bruselas contra Mercosur. A su juicio, el impacto del acuerdo va mucho más allá de la alimentación y afecta al paisaje, la biodiversidad, el empleo directo e indirecto, la agroindustria y el transporte.
El papel estratégico del plátano
El consejero pone como ejemplo el plátano de Canarias, principal producto de exportación del Archipiélago, con más de 420 millones de kilos enviados anualmente a la Península. «Gracias al plátano existen las frecuencias y los precios actuales del transporte marítimo», explica. Si este cultivo se viera gravemente afectado por la competencia desleal, advierte, «las frecuencias no serían las mismas ni los precios tampoco», con consecuencias directas para el abastecimiento de mercancías a las Islas.
Desde su punto de vista, el acuerdo introduce una competencia desigual al permitir a países latinoamericanos vender en Europa productos obtenidos bajo normativas mucho más laxas. «Es como jugar un partido de fútbol donde unos compiten con reglas estrictas y otros con normas completamente distintas, y aun así se les obliga a enfrentarse», resume.
Riesgos sanitarios y contradicciones europeas
Quintero señala especialmente la cuestión sanitaria, que califica como «la más peligrosa». Recuerda que en algunos productos, como el plátano, se permite en los países del Mercosur el uso de hasta 13 fitosanitarios prohibidos en Europa por su impacto en la salud del consumidor. «Europa considera que esos productos son dañinos o directamente venenos, pero permite que se utilicen fuera y luego que esos alimentos se vendan aquí», denuncia, calificando esta situación de «hipocresía brutal».
A esta situación se suma, según explica, la propuesta de nuevo marco financiero europeo, que plantea una reducción del 22% de la Política Agraria Común y diluye el POSEI, el programa específico que compensa a las regiones ultraperiféricas por sus sobrecostes. «Se desdibuja una herramienta clave para los agricultores y ganaderos canarios y se deja su control en manos del Estado», lamenta.
Vías para frenar el acuerdo
Pese a este escenario, el consejero asegura que aún existen posibilidades de frenar Mercosur. Recuerda que el acuerdo puede bloquearse tanto en el Consejo Europeo como en el Parlamento Europeo y subraya que varios países ya han votado en contra. «Con un solo país más, el acuerdo no habría salido adelante», afirma, criticando que España haya votado a favor «en contra de sus propios agricultores».
Quintero insiste en que Canarias no se opone a los acuerdos con terceros países, pero sí exige reciprocidad. «Pedimos cláusulas espejo: para vender aquí hay que cumplir las mismas condiciones que cumplen nuestros agricultores y ganaderos», señala. En este sentido, confía en que los eurodiputados cumplan el compromiso adquirido con las regiones ultraperiféricas y voten en contra si no se respetan sus especificidades. «Está dicho y está grabado; ahora esperamos que se haga», concluye.