El activista independiente cuestiona la actuación institucional y advierte de riesgos para la población por falta de planificación.
Martín Almeida sostiene que la apertura del desagüe de la presa de Soria ha agravado los efectos del temporal en el barranco de Arguineguín. «Han vuelto a recuperar el cauce original del barranco sin ningún tipo de prevención», afirma, y considera que esta decisión ha intensificado las avenidas de agua .
El activista señala que el muro llevaba décadas conteniendo las corrientes y que su apertura se realizó sin un plan de riesgos adecuado. «No ha habido una desgracia es porque Dios es muy grande», expresa, al tiempo que insiste en que la situación podría haber tenido consecuencias más graves para la población.
Falta de planes de emergencia
El denunciante ante el Defensor del Pueblo Europeo asegura que las presas de Chira, Soria y Las Niñas carecen de los planes de seguridad obligatorios. «Los vecinos no fueron advertidos», critica, y reprocha a las administraciones que no establecieran protocolos de evacuación ni sistemas de alerta ante episodios meteorológicos adversos.
A su juicio, las autoridades actuaron de forma reactiva. «A toro pasado se están poniendo las medallas», afirma, en referencia a la asistencia prestada tras el aislamiento de varios núcleos de población.
Dudas sobre la gestión del agua
Martín Almeida cuestiona también la gestión de los caudales durante la borrasca. Explica que el canal de la Lumbre solo pudo asumir una pequeña parte del volumen liberado, mientras que el resto descendió por los barrancos. «Por ese agujero han pasado más de 300.000 metros cúbicos diarios», indica, frente a la limitada capacidad de conducción existente .
Asimismo, advierte de que gran parte del agua almacenada en otras presas, como Chira, se está liberando sin un aprovechamiento eficiente, lo que considera contradictorio con los objetivos del proyecto hidroeléctrico.
Cuestionamiento del modelo energético
El activista pone en duda la viabilidad del proyecto Chira-Soria en relación con el uso del agua. Recuerda que el Cabildo prevé aportar 700.000 metros cúbicos anuales para riego agrícola, una cifra que califica de insuficiente. «Eso es un 1% de la demanda anual», señala.
Además, subraya que el volumen de agua recogido durante la borrasca habría permitido cubrir necesidades durante décadas. «Se tardarían 25 años en reponer toda esa agua», afirma, lo que, en su opinión, evidencia deficiencias en la planificación del sistema.
Presión social y reacción institucional
Martín Almeida interpreta la reciente solicitud de reunión por parte de los ayuntamientos de Mogán y San Bartolomé de Tirajana como consecuencia de la presión ciudadana. «Es el resultado de la presión que hemos ejercido muchos ciudadanos», sostiene.
En este contexto, insiste en la necesidad de revisar el proyecto y priorizar la seguridad de los núcleos de población ante futuros episodios meteorológicos extremos.