Su presidente, Agustín Rodríguez, reconoce que la inquietud es inevitable tras décadas de «autoritarismo, represión y violaciones de derechos humanos».
La situación en Venezuela sigue siendo motivo de preocupación y esperanza contenida para la comunidad canaria-venezolana. Así lo expresa Agustín Rodríguez, presidente de la Asociación Unión Canario Venezolana, quien describe un escenario marcado por la incertidumbre tras años de dictadura, pero también por la convicción de que se ha abierto una oportunidad real para avanzar hacia una transición democrática.
Años de represión y tensión acumulada
Rodríguez reconoce que la inquietud es inevitable tras décadas de autoritarismo, represión y violaciones de derechos humanos. Recuerda no solo la situación de los presos políticos, sino también la de militares detenidos y fallecidos en circunstancias no aclaradas dentro de instalaciones castrenses: «No podemos decir que no haya preocupación; llevamos muchos años de tensión acumulada», señaló.
Un punto de inflexión tras la caída del chavismo
Desde la asociación consideran que, pese a la falta de información precisa y a la lógica incertidumbre del momento, se ha dado «un gran paso» al romperse el bloqueo político que impedía cualquier salida. Rodríguez insistió en que el cambio no podía producirse de forma inmediata ni sin apoyo externo.: «El cambio en Venezuela tenía que ser acompañado, porque todas las instituciones están dominadas por el chavismo», afirma.
Una transición gradual y tutelada
El presidente de la asociación defiende que el proceso debe ser progresivo, desmontando pieza a pieza el entramado del régimen para sustituirlo por nuevas estructuras. En este contexto, valora la estrategia que sitúa a Delcy Rodríguez bajo un control efectivo externo como una vía para desactivar el chavismo desde dentro: «Si quitamos los tornillos del techo, la estructura se viene abajo; hay que desarmarla poco a poco», explica.
Implosión interna como vía menos traumática
Rodríguez apunta que una implosión interna del régimen sería la fórmula menos dolorosa para el país, evitando un conflicto abierto y una mayor pérdida de vidas humanas. A su juicio, el hecho de que las distintas facciones del chavismo ya no confíen entre sí refuerza esa posibilidad: «La mejor manera de sacar al chavismo es que implosione desde dentro», sostuvo.
Elecciones y reinstitucionalización del Estado
Sobre el horizonte electoral, el dirigente canario-venezolano considera que unos comicios inmediatos serían precipitados, aunque no descarta que puedan celebrarse en un plazo de entre diez meses y un año, siempre bajo supervisión internacional y con un nuevo Consejo Nacional Electoral: «Los poderes del Estado están secuestrados y hay que reinstitucionalizarlos para que un nuevo gobierno pueda sostenerse», subrayó.
La diáspora venezolana y el posible retorno
Rodríguez cifra en más de 100.000 los venezolanos que residen actualmente en Canarias y en alrededor de medio millón los que viven en España, aunque advierte de que las cifras oficiales no reflejan la realidad completa. Asegura que un porcentaje significativo estaría dispuesto a regresar si se dan garantías democráticas y estabilidad: «Muchos volverían, y otros iríamos y vendríamos para ayudar a reconstruir el país», afirmó.
Un pueblo pacífico frente al miedo a la guerra civil
Finalmente, descarta el riesgo de una guerra civil al considerar que la oposición no está armada y que el pueblo venezolano ha demostrado reiteradamente su carácter pacífico: «El pueblo de Venezuela no quiere una guerra civil y ha demostrado que lucha por el cambio de forma democrática», concluye.