Julio Cuenca alerta de que las obras de Chira-Soria impiden aprovechar el agua de las lluvias

Julio Cuenca | Foto: Hola Islas Canarias

Julio Cuenca | Foto: Hola Islas Canarias

El arqueólogo y presidente de la plataforma Salvar Chira-Soria advierte de que las presas de Chira y Soria no están reteniendo agua pese a las borrascas recientes y cuestiona un proyecto que, a su juicio, pone un recurso público esencial bajo control privado durante décadas.

El arqueólogo Julio Cuenca, descubridor e investigador principal de Risco Caído y presidente de la plataforma Salvar Chira-Soria, alerta de que las obras vinculadas al proyecto hidroeléctrico han impedido aprovechar las lluvias recientes en las presas de Chira y Soria y advierte de que el agua de las cuencas afectadas quedará bajo control de una multinacional durante décadas. Cuenca sostiene que lo ocurrido no es un hecho aislado ni casual, sino la consecuencia directa de una planificación que, a su juicio, compromete un recurso público esencial.

El investigador explica que, pese a las intensas precipitaciones asociadas a las últimas borrascas que han afectado a Gran Canaria, la presa de Soria apenas ha podido retener agua porque mantiene abiertas sus compuertas como consecuencia de las obras en el interior del vaso. En el caso de Chira, señala que sí se produjo una entrada importante de agua, hasta el punto de inundar zonas de trabajo y maquinaria, pero insiste en que gran parte del caudal termina perdiéndose barranco abajo y finalmente en el mar.

Un problema que viene de atrás

Cuenca afirma que esta situación se repite desde hace años y recuerda que ya tras la borrasca Filomena, en 2021, la presa de Soria recibió una gran cantidad de agua que no pudo almacenarse. A su entender, el problema no es imprevisible: «Se sabe que cíclicamente, cada seis, siete u ocho años, llegan grandes borrascas», dice, subrayando que este comportamiento del clima es conocido desde tiempos aborígenes.

El arqueólogo sostiene que, de no haberse ejecutado el actual proyecto de Chira-Soria, las presas podrían encontrarse hoy en una situación muy distinta. Asegura que, aunque la presa de Soria depende parcialmente de la regulación de otras infraestructuras, sigue siendo un gran receptor natural de agua que ahora permanece vacío por decisión técnica y política.

La concesión del agua de lluvia

Uno de los aspectos que más preocupa a Cuenca es la concesión otorgada por el Cabildo de Gran Canaria a Red Eléctrica sobre el agua de lluvia de la cuenca hidrográfica de Arguineguín. Afirma que se trata de una cesión a muy largo plazo, «de 70 años prorrogables por otros 70», que en la práctica deja la gestión de ese recurso en manos privadas durante casi dos siglos.

El presidente de Salvar Chira-Soria advierte de que el problema podría ampliarse si se desarrollan nuevos proyectos contemplados en el Plan Insular de Ordenación de Gran Canaria, aprobado en 2022. Según explica, el documento prevé otra central hidroeléctrica en la cuenca de Tejeda, lo que implicaría que zonas como El Parralillo, Siberio o el Caidero de las Niñas también quedarían bajo control de la misma empresa. «El gran tesoro, el agua, va a ser administrado por ellos», afirma.

Un proyecto con plazos largos y futuro incierto

Cuenca señala que la presa de Soria permanecerá vacía durante años, a la espera de que concluyan las obras y comience el bombeo desde una desaladora situada en Arguineguín. Estima que ese proceso tardará «cuatro o cinco años», un plazo que considera excesivo y que, a su juicio, puede dejar el proyecto obsoleto antes incluso de entrar en funcionamiento.

En ese sentido, advierte de que la infraestructura corre el riesgo de convertirse en un ejemplo de mala planificación del siglo XXI, más orientada al uso industrial del territorio que a la gestión sostenible del agua. «Será algo que se irá a visitar para ver el desatino de esta época», afirma.

Consecuencias profesionales y personales

Cuenca denuncia que desde 2019 su empresa ha quedado apartada de cualquier colaboración con el Cabildo de Gran Canaria. Afirma que se encuentran en una situación de «ostracismo total» que ha llevado al cese de actividad de la empresa, al no poder sostenerla sin contratos públicos.

Pese a ello, insiste en que seguirá defendiendo la protección del patrimonio y del agua como bienes comunes. Para Julio Cuenca, el debate sobre Chira-Soria trasciende lo técnico y lo político: es, dice, una cuestión de modelo de isla y de respeto a un recurso que considera esencial para el futuro de Gran Canaria.