Juan Márquez: “Entre los ‘ultras’ había cargos del PP y de C,s”

El parlamentario canario de P's cree que el cerco y las agresiones sufridas en Zaragoza por parte de manifestantes ultraderechistas están alentadas por “políticas territoriales erróneas” que buscan el enfrentamiento social.

“No pasamos miedo porque a los fachas no hay que tenerles miedo, pero sí estábamos indignados”. Con estas palabras ha resumido para El Espejo Canario el parlamentario canario de Podemos (P’s) Juan Márquez la situación que el pasado sábado vivieron los más de 500 cargos públicos de varias formaciones políticas reunidos en Zaragoza en torno a una asamblea convocada para abordar el conflicto catalán desde «la libertad, la fraternidad y la convivencia» y que fueron cercados por medio millar de personas que, al grito de «Contra la traición, ejecución», portaban banderas españolas y alguna preconstitucional.

“Nos sentíamos retenidos”, relata Márquez, “y no podíamos salir porque la policía no garantizaba la seguridad a los presidentes de Parlamentos autonómicos, senadores, europarlamentarios, diputados” que allí estaban. “Un hecho insólito”, dijo, que se recrudeció ante la agresión con una botella de agua que sufrió la presidenta de las Cortes de Aragón, Violeta Barba, cuando intentó salir del recinto.

Según el parlamentario, portavoces de “la propia Delegación de Gobierno le estaba diciendo a la organización que no habían unidades suficientes” para garantizar la seguridad de los reunidos porque “estaban en Cataluña”. Entre los ultras “había cargos del Partido Popular (PP) y de Ciudadanos”, aseveró después de comprobar su presencia a través de fotografías que han circulado por las redes sociales.

A los insultos —«guarros, hijos de puta»— y las amenazas —«mejor estarían muertos», «les vamos a quemar»—, los reunidos respondieron con «democracia, democracia, democracia», y Juan Márquez insiste en que “ni siquiera era un acto a favor de la independencia de Cataluña, sino todo lo contrario: hablábamos de plurinacionalidad, de fraternidad y de cómo hacer un encaje territorial para sentirnos todos más cómodos”. Márquez calificó de “alucinante las caras de odio” que pudieron observar en los ultra, “alentado por políticas territoriales erróneas que buscan el enfrentamiento” social.