El eurodiputado del Partido Popular y secretario de Asuntos Exteriores de la formación señala que «el verdadero problema ha sido la presión normativa sobre agricultores y pescadores».
El eurodiputado del Partido Popular Gabriel Mato sostiene que el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur no pone en riesgo al sector primario canario y que, por el contrario, puede convertirse en una palanca para corregir desequilibrios acumulados en los últimos años. Subraya que el problema de fondo no es Mercosur, sino «las trabas, la burocracia y las prohibiciones que la propia Unión Europea ha ido imponiendo a sus agricultores y pescadores».
Mercosur y las salvaguardas para el sector primario
Mato afirma que el acuerdo con Mercosur incluye mecanismos de protección inéditos hasta ahora. Explica que se ha previsto un sistema de salvaguarda que permitirá suspender el acuerdo en apenas 21 días si se detecta un incremento significativo de importaciones o una caída de precios en torno al 5%. A ello se suma, señala, un fondo económico de más de 6.500 millones de euros para compensar posibles daños y un refuerzo de la Política Agraria Común, con un aumento global de 45.000 millones de euros.
El eurodiputado insiste en que no se puede hablar de reciprocidad absoluta en los métodos de producción, porque los costes laborales o energéticos nunca serán iguales entre continentes. «Lo que sí debe ser igual —afirma— son las condiciones de entrada de los productos». En ese sentido, recalca que ningún producto procedente de Mercosur puede acceder al mercado europeo si no cumple los mismos límites máximos de residuos y requisitos sanitarios que se exigen a los productores comunitarios.
Controles fronterizos y competencia desleal
Uno de los ejes de su argumentación gira en torno a la desconfianza de agricultores y ganaderos ante la aplicación real de esos controles. Mato reconoce que hasta ahora han existido deficiencias, pero asegura que el acuerdo obliga a reforzar las inspecciones y a incrementar hasta en un 50% las investigaciones y controles en frontera. «El gran problema no está en la norma, sino en el control, que es competencia de los Estados miembros», afirma.
Frente al temor a una competencia desleal, el eurodiputado sostiene que el impacto real de las importaciones será limitado. Pone como ejemplo la carne o el plátano, cuya incidencia en el mercado europeo considera «mínima», y defiende que cualquier daño potencial activaría de inmediato los mecanismos de suspensión previstos.
Canarias, kilómetro cero y productos locales
Preguntado por el posible efecto del acuerdo en los productos de kilómetro cero en Canarias, Mato se muestra tajante: «No va a acabar con ellos». Reconoce que algunos aranceles bajarán de forma progresiva durante varios años, pero insiste en que el impacto será reducido y reversible si se detectan efectos negativos. En el caso del plátano, recuerda que las importaciones desde países de Mercosur representan una fracción insignificante del total que llega a la Unión Europea.
Para Mato, el debate sobre Mercosur no puede ocultar el problema estructural que arrastra el sector primario europeo. «Se ha prohibido el uso de fitosanitarios aquí mientras se permitían fuera», denuncia, y avanza que la Comisión Europea se ha comprometido por escrito a revisar estas decisiones y a establecer regímenes transitorios cuando no existan alternativas viables.
Regiones ultraperiféricas y defensa del POSEI
Más allá de Mercosur, el eurodiputado centra parte de su intervención en la negociación del nuevo marco financiero plurianual y su impacto en las regiones ultraperiféricas. Mato alerta de la intención inicial de la Comisión Europea de integrar programas específicos, como el POSEI, en paquetes nacionales sin asignación directa. «Eso es inaceptable para Canarias», afirma.
Defiende que las regiones ultraperiféricas deben contar con un capítulo propio y financiación identificada «con nombre y apellidos». En este contexto, recuerda que una enmienda presentada por él ha permitido no solo mantener el POSEI en los presupuestos de 2026, sino incrementarlo en tres millones de euros, un primer paso que considera insuficiente pero significativo tras años sin actualización.
Pesca, burocracia y relevo generacional
El sector pesquero ocupa también un lugar destacado en la entrevista. Mato critica con dureza el nuevo reglamento europeo de control, que considera desproporcionado y alejado de la realidad de la pesca artesanal. Asegura que se ha logrado excluir de las exigencias más duras a los barcos de menos de 12 metros, pero admite que la normativa sigue siendo excesivamente burocrática.
El eurodiputado denuncia que mejoras en las condiciones de los barcos, como motores más eficientes o reformas para la seguridad, se interpreten como aumentos de capacidad pesquera. «Así no incentivamos el relevo generacional», afirma, y confía en que los informes en curso permitan corregir estos enfoques.
Una Europa lenta y temerosa
Mato ofrece una reflexión más política sobre el papel de la Unión Europea en el contexto internacional. Considera que Europa actúa con lentitud y excesiva cautela, especialmente frente a Estados Unidos, y contrapone esa actitud a la apertura comercial con Mercosur. «Son contrasentidos de una Europa demasiado temerosa», resume.
Pese a todo, se declara optimista. Cree que el trabajo parlamentario, el respaldo de su grupo y el apoyo jurídico del Tratado permiten confiar en que Canarias mantendrá una protección diferenciada dentro de la Unión Europea. «Mientras trabajamos en ello, llegan los resultados», concluye.