Su presidente, Miguel Ojeda, critica el trato institucional recibido y alerta de las consecuencias directas para la ciudadanía, especialmente en servicios esenciales como el acceso a hospitales.
El presidente de Élite Taxis Tenerife, Miguel Ojeda, expresa su profundo malestar por la gestión de la movilidad en Santa Cruz de Tenerife y por lo que considera un trato injusto y descoordinado hacia el sector del taxi, un servicio público esencial que, según subraya, está siendo sistemáticamente relegado en la capital tinerfeña.
Ojeda responde a las declaraciones del alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, y sitúa el foco del problema en el colapso del tráfico y en la falta de soluciones estructurales por parte del área de Movilidad: «Lo que tiene que hacer el alcalde es solucionar el tráfico infernal que hay en Santa Cruz, no culpar al taxi».
El presidente de Élite Taxis Tenerife rechaza que las protestas y paros del sector sean el origen del caos circulatorio y acusa a la concejala de Movilidad, Evelyn Alonso, de mantener un discurso público que, a su juicio, desacredita e insulta de forma reiterada al taxi, incluso después de reuniones institucionales que califica de cordiales.
Vehículos turísticos y competencia desleal
Uno de los puntos más conflictivos señalados por Ojeda es la presencia de vehículos como los tuk-tuk en la capital. Asegura que, pese a que desde el propio Ayuntamiento se afirma que no están autorizados, estos operan a diario con total normalidad: «La concejala dice que los tuk-tuk no están autorizados, pero los vemos todos los días cargando y descargando pasajeros».
Denuncia que esta situación supone una merma directa para el taxi, especialmente en momentos de alta demanda como la llegada de cruceros al puerto de Santa Cruz, donde los taxistas dependen en gran medida de los servicios turísticos: «Si hay otros medios ofreciendo excursiones, es una pérdida directa para el taxi, y parece que eso no se quiere entender».
El taxi como servicio público esencial
Ojeda insiste en que el taxi no es un servicio más, sino un servicio público esencial que debe tener prioridad en la planificación urbana y en los accesos estratégicos. Pone como ejemplo la parada del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, donde, lejos de mejorar la situación, las medidas adoptadas han empeorado los tiempos de acceso: «Antes se tardaban siete minutos en acceder; ahora se tarda quince. Eso perjudica a pacientes, personas mayores y a cualquiera que necesite un servicio rápido y eficaz».
Critica que el taxi sea tratado como un vehículo privado más, sin ningún tipo de prioridad, incluso en entornos sanitarios.
Falta de información y percepción ciudadana
Otro de los problemas señalados es la ausencia de información clara para los usuarios. Ojeda explica que los pasajeros, al no ver llegar taxis a las paradas durante largos periodos, concluyen erróneamente que no hay servicio disponible: «El ciudadano piensa que no hay taxis, no que no nos dejan acceder».
Frente a ello, contrasta la falta de señalización e información para el taxi con la abundancia de paneles informativos destinados a otros servicios de transporte.
Comunicación sin resultados
El presidente de Élite Taxis Tenerife reconoce que existe comunicación fluida con el alcalde, a quien incluso califica como uno de los políticos más accesibles en el trato directo. Sin embargo, lamenta que esa comunicación no se traduzca en soluciones efectivas «La comunicación existe, pero las soluciones no llegan nunca o llegan muy tarde».
Señala que en otros municipios sí se aplican medidas que priorizan al taxi durante eventos o cortes de tráfico, algo que, según afirma, no se logra en Santa Cruz pese a las reiteradas peticiones del sector.