Carlos Gómez, secretario general del SUG y portavoz del comité de empresa, denuncia un nivel de estrés y sobrecarga «insostenible» para la plantilla
El fuerte incremento de pasajeros derivado de la gratuidad del transporte público está teniendo un impacto directo en la salud y las condiciones laborales de los conductores de Guaguas Municipales. Así lo advierte Carlos Gómez, secretario general del Sindicato Unificado de Guaguas (SUG) y portavoz del comité de empresa, que denuncia un nivel de estrés y sobrecarga «insostenible» para la plantilla y reclama medidas urgentes para evitar un deterioro mayor del servicio y de la salud de los trabajadores.
El Sindicato Unificado de Guaguas Municipales ha puesto el foco en una consecuencia poco visible de la gratuidad del transporte público: el sobreesfuerzo físico y psicológico que está soportando la plantilla ante un aumento muy significativo del número de usuarios. Carlos Gómez explica que el volumen de pasaje «casi se ha duplicado» desde la implantación de la gratuidad, pasando de algo más de 37 millones de viajeros a cerca de 50 millones, sin que la estructura del servicio se haya adaptado plenamente a esa nueva realidad.
Incremento notable de los problemas de salud
Según el responsable sindical, esta situación está provocando un incremento notable de los problemas de salud entre los conductores. «Estamos hablando de estrés, ansiedad, depresiones, dolores lumbares y dorsales, lesiones de hombro… la plantilla está saturada», afirma. Gómez señala que las largas jornadas al volante, unidas a la presión constante de cumplir horarios imposibles en un contexto de tráfico denso y paradas masificadas, están pasando factura de forma generalizada.
Plantilla insuficiente
El sindicato sitúa el origen del problema en un desajuste entre la demanda real del servicio y los recursos disponibles. Aunque reconoce que la empresa ha incorporado nuevos conductores en los últimos años, Gómez matiza que ese refuerzo apenas compensa las numerosas jubilaciones registradas desde finales de la década de los ochenta. «Se han jubilado más de 200 conductores y han entrado unos 300, pero en la práctica el aumento real es de unas 50 personas», explica, una cifra que considera claramente insuficiente para atender el crecimiento del pasaje.
A esta limitación se suma la falta de una flota sobredimensionada que permita absorber incidencias. El portavoz del comité de empresa denuncia que las averías, junto a la escasez de espacio y personal en los talleres tras nuevas jubilaciones, reducen el número de vehículos disponibles. «No siempre hay guaguas suficientes para cubrir el servicio al cien por cien», advierte, lo que genera retrasos acumulados y tensiones en las paradas.
Insultos y agresiones verbales
Gómez describe escenas habituales de colas desbordadas en zonas como Bravo Murillo o Rafael Cabrera, donde el exceso de pasajeros impide cargar a todos los usuarios. «La guagua que viene detrás se encuentra con insultos y agresiones verbales», señala, subrayando que este clima de conflictividad también impacta directamente en la salud mental de los conductores.
El sindicato afirma que ha trasladado reiteradamente esta situación a la empresa en las reuniones de seguridad y salud y en los encuentros periódicos de negociación. Según los últimos datos facilitados al comité, alrededor de 117 conductores se encuentran actualmente de baja, lo que supone entre un 19 % y un 21 % de absentismo. «Es una cifra muy alta y se nota mucho en el servicio», reconoce Gómez, que vincula directamente estas bajas a problemas derivados del estrés laboral.
«La gratuidad ha llegado para quedarse»
Desde el SUG se valora positivamente la reapertura de la bolsa de empleo para incorporar nuevos conductores, tras haber estado paralizada durante casi dos años, pero se insiste en la necesidad de agilizar los trámites y de abordar el problema de forma integral. Para el sindicato, la gratuidad del transporte ha cambiado por completo la dimensión del sistema y exige más personal, más vehículos y una atención específica a la salud de quienes sostienen el servicio.
«La gratuidad ha llegado para quedarse, pero no puede hacerse a costa de la plantilla», concluye Gómez, que reclama planificación, inversión y diálogo para evitar que el éxito social de la medida derive en un colapso laboral y en un deterioro progresivo del transporte público en la capital grancanaria.