La escasez de plantilla y la ausencia de refuerzos estables retrasan autopsias y entregas de cuerpos, obligan a cerrar por las tardes y agravan el dolor de las familias, según el sindicato.
El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Santa Cruz de Tenerife atraviesa una situación de saturación crónica por la falta de personal estructural. Miguel Quintero, portavoz del Sindicato de Empleados Públicos de Canarias en el centro, advierte de que la plantilla «sigue siendo la del siglo pasado» y que, sin refuerzos estables, el servicio funciona «a base de parches», con demoras que afectan directamente a los familiares de los fallecidos.
Plantilla congelada desde hace 30 años
Quintero explica que el problema no es nuevo, pero se agrava con el paso del tiempo. Asegura que los técnicos auxiliares forenses mantienen prácticamente el mismo número de efectivos desde los años noventa: «Tenemos una plantilla del siglo pasado. Llevamos treinta años siendo tres personas».
La carga de trabajo, sin embargo, ha crecido. El instituto cuenta hoy con más medios técnicos y más funciones que antes, pero el personal sigue siendo el mismo. A eso se suma una jubilación reciente que aún no se cubre: «En diciembre se jubiló un compañero y todavía no lo han repuesto».
Refuerzos temporales que no solucionan el problema
Para paliar el déficit, la Administración incorpora personal de apoyo con contratos temporales. El sindicato valora la ayuda, pero recalca que se trata de soluciones provisionales que generan nuevos vacíos: «Son parches. Deberíamos tener personal estructural en plantilla».
Cuando terminan los contratos, los puestos pueden quedar semanas o meses sin cubrir por los procesos de selección. En marzo, según advierte, finalizan tres apoyos y el servicio podría quedarse con solo dos trabajadores: «Con dos personas no se puede hacer nada».
Retrasos en autopsias y entregas
La falta de efectivos repercute directamente en el funcionamiento diario. Si no hay personal suficiente, no se pueden realizar autopsias ni tramitar la entrega de los cuerpos a las funerarias.
Quintero señala que el horario actual, hasta las tres de la tarde, agrava la situación. Fuera de ese tramo no se practican autopsias ni se entregan fallecidos, lo que obliga a posponer trámites al día siguiente: «A partir de las tres de la tarde no se pueden entregar los cadáveres».
Esto provoca esperas innecesarias para las familias, incluso cuando la autopsia ya está realizada, por simples cuestiones administrativas o de personal.
«Trabajamos con sentimientos»
El portavoz sindical insiste en que el impacto va más allá de lo organizativo. El instituto atiende casos traumáticos: accidentes, suicidios u homicidios, donde el entorno familiar atraviesa momentos de shock: «No trabajamos con fallecidos, trabajamos con sentimientos».
A su juicio, la Administración debería facilitar al máximo los trámites para evitar añadir más sufrimiento. «La familia ya está destrozada y encima se encuentra con obstáculos», afirma.
Llamamiento a soluciones estables
El sindicato reclama la creación de plazas fijas, bolsas de empleo ágiles y cobertura inmediata de vacantes, así como la ampliación de horarios o guardias que permitan agilizar la entrega de cuerpos.
Quintero concluye que el personal hace todo lo posible por mantener el servicio, pero advierte de que el modelo actual no es sostenible. «Estamos al límite», resume, y pide que se adopten medidas estructurales para garantizar una atención digna y rápida a las familias en uno de los momentos más delicados de sus vidas.