El primer teniente de alcalde y concejal de Desarrollo, Turismo y Ciudad del Mar del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Pedro Quevedo, defiende un crecimiento del sector basado en la calidad y compatible con la vida de los residentes.
El primer teniente de alcalde y concejal de Desarrollo, Turismo y Ciudad del Mar del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Pedro Quevedo, expresa su preocupación ante un posible incremento de turistas derivado de los desvíos de viajeros provocados por conflictos internacionales. Advierte de que el archipiélago debe prepararse para gestionar ese crecimiento sin deteriorar el equilibrio social y ambiental.
Quevedo explica que Las Palmas de Gran Canaria tiene una realidad diferente a la de los grandes enclaves turísticos del sur de la isla. «Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad que tiene actividad turística, no una ciudad turística», afirma. A su juicio, ese matiz obliga a analizar con cuidado el impacto de un aumento continuado del número de visitantes.
Según indica, el crecimiento del turismo ya está alcanzando cifras que empiezan a generar presión sobre el territorio y sobre la percepción social de la actividad. «Estamos en cifras que empiezan a generar un impacto no solo en el territorio y en el medioambiente, sino también en la conciencia de la población», señala.
Turismo sí, pero con equilibrio
El concejal defiende que el turismo siga siendo un motor económico para Canarias, pero insiste en que el crecimiento no puede basarse únicamente en el aumento del número de visitantes: «No creo que nuestro sector pueda seguir creciendo indefinidamente de forma cuantitativa», afirma.
En su opinión, el futuro del turismo debe orientarse hacia un modelo más equilibrado, vinculado a la cultura, la arquitectura, la historia o el patrimonio natural. «Puede crecer vinculado a la cultura, a la arquitectura, a la historia o a la playa, pero tiene que hacerse de forma razonable», sostiene.
Quevedo advierte de que, si ese equilibrio no se consigue, el impacto del turismo puede acabar afectando a la calidad de vida de los residentes. «Si no se gestiona bien, esto va a acabar impactando en la vida de la población, que es algo que ya está ocurriendo», afirma.
El edil recuerda además que en otras ciudades europeas el crecimiento turístico descontrolado ha generado tensiones sociales. «Esto ha ocurrido en lugares como Barcelona o Baleares», señala.
El riesgo del aumento del precio del petróleo
Otro de los factores que preocupa al responsable municipal es la subida del precio del petróleo vinculada a los conflictos internacionales, que puede tener efectos directos sobre la economía canaria: «La escalada del precio del petróleo va a complicarnos la vida extraordinariamente a todos», afirma.
Quevedo considera que el encarecimiento de la energía puede afectar tanto al sector turístico como al conjunto de la economía del archipiélago. «Las consecuencias de esa escalada no van a afectar solo al turismo, sino a todos los ciudadanos», añade.
El conflicto por la playa de El Confital
El concejal también aborda la situación de la playa de El Confital, cerrada al baño desde hace años por problemas relacionados con la calidad del agua.
Quevedo explica que el Ayuntamiento lleva tiempo realizando análisis que indican que los niveles de contaminación son compatibles con la apertura de la playa. «Llevamos dos años con analíticas realizadas por un laboratorio acreditado que dan valores normales», afirma.
Sin embargo, las mediciones realizadas por Salud Pública presentan ocasionalmente niveles superiores de enterococos, lo que ha impedido reabrir el espacio.
Según explica, en las analíticas municipales los valores se sitúan por debajo de los límites establecidos. «A nosotros nos han dado siempre por debajo de 180 colonias de enterococos», asegura.
El edil considera que la diferencia entre los resultados de las distintas analíticas debe resolverse mediante un estudio técnico independiente.
Búsqueda de una solución técnica
El Ayuntamiento ha planteado varias iniciativas para esclarecer el origen de esas diferencias en las mediciones. Entre ellas, la participación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en un estudio sobre la procedencia de los enterococos detectados en el agua: «La universidad está haciendo un estudio para identificar el origen de esos enterococos», explica.
Además, la empresa municipal Mixta de Aguas de Las Palmas (Emalsa) revisa infraestructuras hidráulicas de la zona para descartar posibles filtraciones.
Quevedo afirma que el Ayuntamiento quiere resolver el problema sin convertirlo en un conflicto político, pero advierte de que el municipio no puede mantener indefinidamente cerrada una playa si los datos técnicos avalan su apertura: «No vamos a estar quietos», asegura.
El concejal concluye que el Ayuntamiento seguirá trabajando para encontrar una solución que permita recuperar el uso de este espacio natural, garantizando al mismo tiempo la seguridad sanitaria de los bañistas.