Los resultados educativos de Canarias se acercan a la media de la OCDE, aunque el sociólogo José Saturnino Martínez advierte de que el Archipiélago mantiene problemas importantes, especialmente en matemáticas y comprensión lectora.
José Saturnino Martínez, doctor en Sociología especializado en educación y desigualdad y profesor de la Universidad de La Laguna, explica en El Espejo Canario que la caída de Canarias en las pruebas PISA ha sido más suave que la registrada en otros territorios. Esto ha provocado que el Archipiélago se sitúe en algunos indicadores cerca de países como Noruega o Dinamarca, pero introduce una importante matización: «No por haber mejorado nosotros, sino porque ellos han empeorado más que nosotros».
En comprensión lectora, señala que el alumnado es capaz de extraer información básica de un texto, pero encuentra mayores dificultades cuando aumenta la complejidad de las frases y de la estructura. En matemáticas, el problema es más acusado y se mantiene desde que Canarias comenzó a disponer de este tipo de evaluaciones en 2009.
El problema de las matemáticas
Martínez considera que parte de la dificultad procede de una enseñanza demasiado centrada en aprender mecánicamente operaciones y procedimientos. El alumnado, explica, puede aprender «la mecánica de cómo se resuelven los problemas» sin comprender suficientemente los principios matemáticos que están detrás. Destaca experiencias como el Plan Newton, que han demostrado resultados positivos, aunque requieren un compromiso de los centros que no siempre resulta fácil de conseguir.
El sociólogo rechaza que los resultados puedan explicarse simplemente por los continuos cambios legislativos. Recuerda que comunidades autónomas sometidas a las mismas leyes educativas, como Castilla y León, mantienen resultados muy superiores. «Si fuese eso tan importante, tendría que haber afectado también a la baja los resultados de estas comunidades», sostiene.
La cultura familiar pesa más que los ingresos
Martínez también señala que las desigualdades educativas están más relacionadas con el nivel cultural de las familias que directamente con su renta. «La diferencia no está tanto en el dinero, la diferencia está más en la cultura», afirma. Los estudiantes cuyos padres tienen estudios universitarios obtienen mejores resultados y, según explica, los análisis estadísticos permiten comprobar que el nivel educativo familiar tiene más influencia que los ingresos económicos.
Pese a la comparación con países europeos, Martínez rechaza una lectura complaciente de los datos. Canarias, dice, ha pasado de tener problemas educativos mucho más graves a compartir dificultades similares a las de otros países desarrollados. «No hay que conformarse con tener fallos de tipo europeo», advierte, y considera preocupante que, pese a las mejoras experimentadas en numerosos ámbitos durante los últimos 25 años, los resultados de PISA no hayan avanzado en la misma medida.