Su portavoz, Octavio Sánchez, alerta del aplazamiento de cirugías, incluso oncológicas, y reclama ampliar espacios, derivar recursos y reorganizar circuitos para frenar el deterioro asistencial.
El portavoz de la Asamblea Siete Islas, Octavio Sánchez, advierte de que el servicio de Urgencias del Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno Infantil vive una situación de «colapso crónico» que se ha agravado en las últimas semanas, con la reprogramación de intervenciones quirúrgicas por falta de camas, entre ellas una operación oncológica.
Sánchez, que interviene con frecuencia para denunciar la situación sanitaria, insiste en que el problema «no es nuevo», pero subraya que ahora ha escalado. «Esto no va a menos, va a más», afirma. El hospital, explica, ha tenido que ocupar plantas del Materno Infantil para ingresar pacientes del Insular, incluyendo áreas destinadas a otros servicios como ginecología o cirugía programada. “Eso significa que el sistema está totalmente superado”, sostiene.
Operaciones aplazadas y pacientes en pasillos
La falta de camas está obligando a retrasar cirugías mientras las listas de espera siguen creciendo. El portavoz describe escenas que califica de «indignas», con enfermos mayores aguardando durante horas, e incluso días, en camillas situadas en los pasillos; «Uno se pasea por los pasillos y ve a personas mayores solas, con dolor; se te cae la cara de vergüenza».
Como ejemplo, menciona el caso reciente de un paciente de 101 años que permaneció tres días en una camilla de Urgencias. «Esas camillas en dos horas te parten la espalda», añade.
El cuello de botella sociosanitario
Sánchez sitúa el origen del bloqueo en la falta de recursos sociosanitarios. Según detalla, más de 150 camas del complejo están ocupadas por personas con alta médica que no pueden ser derivadas a centros adecuados: «Estamos hablando de más de 150 camas ocupadas por pacientes que no deberían estar en un hospital, y eso da para mucho».
A su juicio, se trata de un fallo de planificación de años. «Es un problema de proyección. Nadie prevé el futuro. Sabíamos que esto iba a pasar y no se ha hecho nada», lamenta.
Liberar esas plazas, asegura, permitiría desahogar ingresos, reducir el tiempo de espera y evitar la suspensión de intervenciones. «El colapso seguiría existiendo, pero sería mucho más manejable», matiza.
Propuestas sobre la mesa
La Asamblea Siete Islas ha trasladado varias medidas a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias. Entre ellas, propone trasladar el servicio de rehabilitación situado bajo Urgencias al hospital militar y aprovechar ese espacio para ampliar la zona asistencial.
También reclama reforzar la red sociosanitaria y activar campañas informativas para que la ciudadanía acuda a los dispositivos de Atención Primaria cuando corresponda: «El 40% de las personas que van a Urgencias hospitalarias podrían ser atendidas en la urgencia de Atención Primaria».
Para Sánchez, esa sobrecarga innecesaria agrava el atasco y retrasa la atención a los casos graves.
Cambiar los circuitos internos
Otra de las críticas se centra en la organización interna. El portavoz cuestiona que pruebas sencillas como analíticas o radiografías tarden horas cuando podrían resolverse en minutos: «Una analítica en 15 minutos está lista y una radiografía en diez; no tiene sentido esperar dos o tres horas».
Propone que en el triaje inicial haya médicos, no solo personal de enfermería, para solicitar de inmediato las pruebas necesarias y agilizar decisiones clínicas. «Son circuitos que lastran todo el servicio», señala.
Llamamiento a la responsabilidad política
Sánchez evita «alarmar a la población» y reconoce la profesionalidad del personal sanitario, pero insiste en que el problema es de gestión: «Tenemos una sanidad pública muy buena y grandes profesionales; lo único que tienen que hacer los responsables es buscar soluciones».
A su juicio, la situación actual «ya es una cuestión de vergüenza y de honor institucional». Mientras no se actúe, concluye, Urgencias seguirá funcionando al límite y los pacientes continuarán pagando las consecuencias.