La enfermedad, con alta gravedad pero muy baja incidencia, se transmite por contacto con residuos y apenas presenta contagio entre personas, según explica el epidemiólogo.
El ex jefe de Epidemiología y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, Amós García, ha trasladado un mensaje de tranquilidad ante la aparición de casos de un virus vinculado a roedores, pese a reconocer que se trata de una enfermedad «seria» con una elevada tasa de complicaciones.
«Entre el 30 y el 40% de las personas afectadas desarrollan un cuadro clínico grave», señala, subrayando que, sin embargo, el número de casos es «extremadamente bajo» .
García explica que existen variantes del virus —una americana más agresiva y otra europea más leve—, y que su baja incidencia responde, en gran medida, a las limitadas vías de transmisión.
Cómo se produce el contagio
El especialista detalla que el contagio se produce fundamentalmente por la inhalación o el contacto con partículas procedentes de residuos de roedores, como orina o saliva, o por la ingesta de alimentos contaminados: «Casi podemos decir que es una enfermedad de los ratones que ocasionalmente puede pasar al ser humano», afirma .
La transmisión entre personas, añade, es «muy ocasional» y solo se ha documentado en determinadas variantes, lo que reduce notablemente el riesgo de expansión comunitaria.
El caso del crucero y la posible escala en Canarias
En relación con el brote detectado en un crucero con escala en distintas zonas, García apunta que el origen de los contagios podría situarse en áreas con presencia del virus, como Argentina, o en el propio barco, dado que el periodo de incubación oscila entre una y siete semanas.
Ante la posibilidad de que la embarcación haga escala en Canarias, el epidemiólogo descarta un impacto sanitario relevante en las islas: «La posibilidad de que nos cree un problema de salud es prácticamente nula», asegura .
No obstante, sí considera necesario prever la atención hospitalaria de posibles afectados que requieran tratamiento especializado, una situación que, recuerda, está contemplada en los protocolos de Sanidad Exterior.
Empatía con los pasajeros
Más allá del análisis técnico, García pone el foco en la situación de los viajeros del crucero, que atraviesan momentos de incertidumbre: «Están profundamente atemorizados y requieren comprensión», apunta, apelando a la empatía ante una situación que califica de «dramática» .
En este contexto, insiste en combinar la prudencia sanitaria con un enfoque humano, evitando alarmismos innecesarios.
Preparación del sistema sanitario
El especialista recuerda que Canarias dispone de experiencia y protocolos para gestionar la llegada de pacientes con enfermedades infecciosas desde embarcaciones, fruto de ejercicios previos de planificación.
Así, sostiene que el sistema sanitario está capacitado para responder con garantías en caso de que se requiera la evacuación de algún enfermo, sin que ello suponga un riesgo añadido para la población general.