Alpidio Armas: «El gran problema es que muchos menores siguen aquí por la oposición de otras comunidades»

Alpidio Armas | Foto: Cabildo de El Hierro

Alpidio Armas | Foto: Cabildo de El Hierro

➤ «Si los traslados a Tenerife y Gran Canaria continúan funcionando como hasta ahora, la llegada de migrantes nos afecta relativamente poco». ➤ «Los menores que están en El Hierro tienen un nivel de integración muy alto: estudian, practican deporte y participan en la vida de la isla». ➤ «La sociedad herreña sigue instalada en la solidaridad, la ayuda y la empatía hacia las personas migrantes»

El presidente del Cabildo de El Hierro, Alpidio Armas, destaca la capacidad de respuesta de la isla ante la llegada de embarcaciones con personas migrantes, aunque advierte de las dificultades que continúa planteando la atención a los menores no acompañados. En esta entrevista en El Espejo Canario, explica que durante el mes de octubre llegaron 4.089 personas y señala que la agilidad de los traslados hacia otras islas ha permitido evitar una saturación prolongada de los dispositivos de acogida.

Armas recuerda que las competencias sobre la atención a los migrantes adultos corresponden al Gobierno central, mientras que las relativas a los menores recaen en el Gobierno de Canarias. El Cabildo, precisa, desarrolla una labor de colaboración con ambas administraciones, facilitando instalaciones, recursos y personal cuando se le solicita. «Nosotros estamos aquí para echar una mano en todo lo que nos piden», afirma.

La importancia de mantener los traslados

El presidente insular considera que el principal riesgo para El Hierro reside en la saturación de los centros de acogida y en la posibilidad de que los traslados dejen de realizarse con rapidez. Sin embargo, sostiene que, mientras se mantenga el funcionamiento actual de los dispositivos de derivación hacia Tenerife y Gran Canaria, el impacto sobre la vida cotidiana de la isla resulta limitado. Calcula que, en el momento de la entrevista, permanecían en los centros de acogida entre 300 y 400 personas, aunque advierte de que la cifra cambia continuamente por las llegadas y salidas diarias.

La dimensión humana de la emergencia constituye, a su juicio, el aspecto más preocupante. Armas recuerda que algunas embarcaciones han llegado con personas fallecidas, entre ellas un joven y un bebé en uno de los episodios que menciona. Ante estas situaciones, defiende que la prioridad debe ser garantizar una atención digna a quienes alcanzan las costas herreñas. «Nosotros no pedimos que venga la gente, pero cuando llegan tratamos de atenderlos de la mejor manera posible», explica. El objetivo, añade, es que durante su estancia puedan descansar, alimentarse adecuadamente y encontrarse protegidos.

Los menores, el principal problema pendiente

La situación de los menores extranjeros no acompañados representa, según Armas, el mayor desafío para el sistema de acogida. Aunque reconoce los cambios legislativos destinados a facilitar su distribución entre comunidades autónomas, lamenta que persistan las resistencias de distintos territorios a recibirlos. Esta circunstancia provoca que una parte importante de los menores continúe en Canarias, donde se concentra el esfuerzo de atención.

En El Hierro también reside de manera relativamente estable un grupo de menores acogidos, cuyo número exacto no puede precisar. El presidente insiste, no obstante, en que su integración en la sociedad insular es elevada. Acuden a los centros educativos, utilizan las instalaciones deportivas y participan en actividades junto a los jóvenes herreños. Algunos forman parte de equipos de fútbol y lucha canaria, una convivencia que considera especialmente significativa para valorar la respuesta de la población.

Una sociedad que mantiene la solidaridad

Armas sostiene que, pese a las dificultades que generan los momentos de mayor presión migratoria, El Hierro mantiene una actitud mayoritariamente solidaria. Reconoce que las llegadas numerosas pueden provocar inquietud y elevar el tono de algunas reacciones, pero considera que las posiciones contrarias a la acogida tienen un respaldo limitado entre los habitantes de la isla.

En este sentido, defiende que la experiencia herreña presenta características diferenciadas respecto a otros territorios. La convivencia cotidiana, la participación de los menores en las actividades locales y la implicación de los servicios insulares contribuyen, a su entender, a mantener un clima de normalidad. El presidente recuerda también que dirigentes políticos como Santiago Abascal han visitado la isla para abordar la cuestión migratoria, aunque precisa que no mantuvo encuentros con ellos.

Rivalidad electoral entre hermanos

Armas aborda su enfrentamiento electoral con su hermano Javier Armas, candidato de una formación política diferente. Lejos de presentar esta circunstancia como un conflicto familiar, explica que ambos defienden sus respectivos proyectos y aspiran legítimamente a obtener el respaldo de los electores. «Estamos en el juego político. Él está en un partido y yo en otro», señala.

El presidente afirma que su organización le ha encomendado encabezar la candidatura porque considera que reúne las condiciones necesarias para representarla. Asegura que trabaja para obtener el mejor resultado posible, del mismo modo que su hermano y los demás candidatos. Preguntado en tono distendido por cómo afectará la rivalidad a las próximas reuniones familiares, evita dramatizar la situación y recuerda que cada uno tiene sus propios compromisos, por lo que ni siquiera sabe dónde celebrará la cena de Navidad.