➤ «Estamos esperando que se nos abonen ocho millones de euros de 2025 y 23 millones de 2026» ➤ «La gratuidad está muy bien si se paga. Nadie puede dejar de viajar por razones económicas» ➤ «La MetroGuagua es un proyecto de ciudad absolutamente imprescindible para el futuro»
El presidente de Guaguas Municipales, Pedro Quevedo, advierte de que el actual sistema de financiación de la gratuidad del transporte público está provocando graves problemas de tesorería en la empresa y exige una revisión urgente de los mecanismos de compensación económica. En una entrevista en El Espejo Canario, plantea que, si las administraciones no garantizan los recursos necesarios y su abono puntual, será preciso recuperar el modelo anterior de tarifas y bonificaciones. «La gratuidad está muy bien, pero lo que no puede ser es quemar a los servicios públicos», sostiene.
Quevedo denuncia que Guaguas Municipales tiene pendientes de recibir ocho millones de euros correspondientes a 2025 y otros 23 millones del presente ejercicio. Explica que el procedimiento obliga a que los fondos estatales pasen primero por el Gobierno de Canarias, después por los cabildos y finalmente lleguen a los operadores. Cuestiona la necesidad de tantos intermediarios y considera que este sistema genera una incertidumbre financiera incompatible con el funcionamiento de un servicio esencial. «Nos han creado un lío monumental en la tesorería», afirma.
Un servicio público sometido a una presión creciente
El presidente recuerda que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria aporta anualmente 31 millones de euros a Guaguas Municipales para garantizar un servicio que considera un derecho básico de la ciudadanía. Subraya que la empresa transportó el año pasado a 56,5 millones de viajeros y prevé acercarse a los 58 millones este ejercicio, cifras que obligan a ampliar continuamente la capacidad operativa y a renovar los vehículos. Una guagua convencional puede costar alrededor de medio millón de euros, mientras que una eléctrica de grandes dimensiones supera los 800.000 euros.
Quevedo defiende que las administraciones negocien al comienzo de cada ejercicio las cantidades necesarias para financiar el servicio y establezcan un calendario de pagos fiable. Considera inadmisible que una empresa pública con una gestión económica solvente tenga que afrontar dificultades financieras por retrasos ajenos a su actividad. «Es una empresa que funciona tan bien que las causas de su déficit de tesorería son todas externas, ninguna es interna», asegura.
Garantizar la movilidad con independencia de los ingresos
El presidente insiste en que una eventual desaparición de la gratuidad general no tendría por qué comprometer el funcionamiento de Guaguas Municipales ni las inversiones realizadas durante los últimos años. Recuerda que el modelo anterior ya contemplaba numerosas bonificaciones y títulos gratuitos para pensionistas, desempleados, estudiantes y personas sin recursos, de manera que nadie quedara excluido del transporte por motivos económicos.
«Lo que tiene que garantizarse es que la gente se tiene que poder mover en su territorio, tenga dinero o no lo tenga», afirma. Quevedo considera que la gratuidad universal puede mantenerse si se financia adecuadamente, pero rechaza que su continuidad se produzca a costa de la estabilidad económica de las empresas operadoras. También recuerda que los beneficios de Guaguas Municipales no se distribuyen entre sus responsables, sino que revierten en el propio servicio.
Guaguas Municipales y Global deben mantener sus modelos diferenciados
Preguntado por la posibilidad de integrar Guaguas Municipales y Global en una única compañía insular, Quevedo descarta que esa fórmula responda adecuadamente a las necesidades de Gran Canaria. Explica que ambos operadores desarrollan actividades distintas: Guaguas Municipales atiende una elevada concentración de desplazamientos urbanos, generalmente cortos, mientras que Global realiza recorridos interurbanos de mayor longitud.
A su juicio, la solución no consiste en fusionar empresas con características operativas diferentes, sino en reforzar la coordinación a través de la Autoridad Única del Transporte. «En Gran Canaria no existe transporte urbano e interurbano, existe transporte insular», señala, y defiende que ambas compañías participen en un sistema conjunto respetando sus particularidades.
La MetroGuagua, un proyecto imprescindible
Quevedo reafirma su defensa de la MetroGuagua como una actuación estratégica para el futuro de Las Palmas de Gran Canaria. «Es un proyecto de movilidad urbana sostenible, absolutamente imprescindible para que esta ciudad crezca desde el punto de vista de la movilidad y desde el punto de vista urbanístico», sostiene. Asegura que el proyecto y sus vehículos están definidos y que el principal obstáculo para su puesta en funcionamiento es la finalización de las obras.
El presidente atribuye buena parte de los retrasos a conflictos surgidos durante la ejecución de las infraestructuras y a la judicialización de determinados contratos. Menciona específicamente las dificultades de la estación de Hoya de la Plata y del soterramiento de Santa Catalina, y critica las ofertas económicas excesivamente bajas que posteriormente desembocan en reclamaciones y procedimientos judiciales. Según señala, estas situaciones están paralizando actuaciones públicas necesarias para la ciudad.
Críticas a la gestión política y defensa de la empresa pública
Quevedo califica a Guaguas Municipales como la empresa pública más importante de Las Palmas de Gran Canaria y destaca la capacidad de su equipo directivo. No obstante, considera que durante años se han perdido oportunidades por una insuficiente implicación de los responsables políticos en su funcionamiento. Sostiene que una empresa bien gestionada necesita también una dirección política cualificada y comprometida, capaz de impulsar proyectos y anticiparse a sus necesidades.
El presidente reivindica finalmente la municipalización del transporte urbano como una conquista ciudadana y recuerda las movilizaciones que hicieron posible su mantenimiento como servicio público. Defiende que cualquier modelo futuro debe preservar ese carácter y garantizar que las dificultades financieras derivadas de la gratuidad no comprometan una empresa que considera fundamental para la movilidad y la cohesión social de la ciudad.