Carlos Medina advierte de que los apagones pueden producirse en cualquier isla de Canarias

Carlos Medina en los estudios de El Espejo Canario

Carlos Medina en los estudios de El Espejo Canario

El decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Canarias atribuye la vulnerabilidad del sistema eléctrico a la falta de planificación, la obsolescencia de las centrales y los obstáculos burocráticos que retrasan las inversiones.

El decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Canarias, Carlos Medina, advierte de que los apagones registrados en La Palma pueden reproducirse en cualquier isla del archipiélago, incluida Gran Canaria. En declaraciones a El Espejo Canario, sostiene que la fragilidad del sistema eléctrico es consecuencia de problemas estructurales acumulados durante años y de una gestión en la que los criterios políticos han desplazado a los técnicos.

«Esto ya es como el juego de la ruleta rusa», afirma Medina, quien considera que el debate sobre los recientes ceros energéticos de La Palma se está desviando hacia cuestiones secundarias, como las condiciones meteorológicas o la hora de las interrupciones. A su juicio, lo verdaderamente importante es determinar «quién ha causado esta situación de vulnerabilidad estructural».

Falta de planificación y obstáculos burocráticos

El ingeniero recuerda que La Palma dispone de una única central eléctrica cuando, en su opinión, debería contar con dos o tres. También señala que la isla necesita una segunda línea de transporte eléctrico entre Santa Cruz de La Palma y el Valle de Aridane, un proyecto cuya tramitación lleva dos años bloqueada por discrepancias sobre el trazado. A ello añade la ausencia de planificación energética desde 2015 y las dificultades de las compañías para acometer inversiones debido a las condiciones de retribución.

«Esto no es un tema de ingeniería ni de construcción. Hay talento de sobra y capacidad técnica, económica y financiera. Esto es un problema de gobernanza, un tema puramente burocrático», sostiene. Medina advierte, además, de que la reiteración de apagones puede perjudicar la reputación turística de Canarias y la confianza de los inversores.

Una solución que puede tardar más de una década

El decano cuestiona los resultados del primer concurso destinado a garantizar la potencia eléctrica, ya que, según explica, solo un tercio de la potencia adjudicada correspondió a nuevas instalaciones, mientras que los otros dos tercios sirvieron para prolongar la vida útil de grupos antiguos. Advierte de que las instalaciones que todavía funcionan adecuadamente también irán envejeciendo, agravando progresivamente el problema si no se acometen nuevas inversiones.

Medina considera que recuperar la estabilidad del sistema eléctrico canario exigirá una actuación sostenida durante varias legislaturas. Calcula que resolver los problemas acumulados puede requerir entre ocho y doce años y advierte de que ningún gobierno podrá completar por sí solo las actuaciones necesarias. «La falta de trabajo acumulado en el tiempo es lo que nos ha llevado hasta esto», concluye.