Boluda reivindica su compromiso con Canarias y acusa al Cabildo de alimentar un alarmismo injustificado sobre Marruecos

Puerto de Las Palmas | Foto: Autoridad Portuaria de Las Palmas

Puerto de Las Palmas | Foto: Autoridad Portuaria de Las Palmas

Javier Climent Melián, director general de Boluda Shipping, recuerda que la compañía ha invertido más de 250 millones de euros en el archipiélago, mantiene la sede fiscal de su naviera en Las Palmas de Gran Canaria y descarta que la entrada de capital marroquí en una parte del negocio represente una amenaza para los puertos canarios.

El director general de Boluda Shipping, Javier Climent Melián, rechaza las críticas del Cabildo de Gran Canaria a la operación empresarial que contempla la entrada de capital marroquí en una parte de las terminales portuarias de la compañía. En declaraciones a El Espejo Canario, considera que se está generando un alarmismo injustificado sobre las consecuencias del acuerdo y cuestiona la inclusión de valoraciones sobre una empresa privada en un informe universitario dedicado a la expansión de los puertos de Marruecos.

Climent expresa su sorpresa por lo que considera una actitud de hostilidad del Cabildo hacia Boluda. Explica que el estudio encargado a la Cátedra Marítima de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria incorpora un anexo con especulaciones sobre una operación empresarial que todavía está pendiente de la aprobación gubernamental. El directivo acudió a la presentación del documento, planteó preguntas a sus responsables y solicitó la retirada del anexo. Según relata, la catedrática Lourdes Trujillo reconoció que su inclusión no había sido adecuada y se comprometió a eliminarlo, aunque asegura que todavía no se ha producido.

Una operación minoritaria que no afecta a Canarias

El responsable de Boluda precisa que la participación marroquí se limitaría al 45% del negocio de terminales marítimas, una actividad que representa entre el 15% y el 20% de la corporación. Subraya que los nuevos accionistas no tendrían capacidad de gestión ni de decisión estratégica y asegura que no entrarían en las operaciones de la compañía en Canarias. Por el contrario, el acuerdo permitiría a Boluda desarrollar nuevas actividades en puertos marroquíes. «Yo creo que es un alarmismo peligroso y sin sentido», afirma sobre las advertencias relativas a la competencia portuaria de Marruecos.

Climent también rechaza que el desarrollo del puerto de Dajla constituya una amenaza inmediata para Las Palmas. Argumenta que la infraestructura marroquí no estará plenamente desarrollada antes de 2030 y que carece por ahora de actividad económica y operadores suficientes para competir con las instalaciones grancanarias. Frente a ello, destaca la posición geoestratégica del puerto de La Luz, su seguridad jurídica, sus conexiones internacionales y la fortaleza de sectores como la reparación naval y el suministro de combustible.

Más de 250 millones de inversión en las islas

El directivo reivindica los casi cuarenta años de presencia de Boluda en Canarias y cifra en más de 250 millones de euros las inversiones realizadas por la compañía. Entre las actuaciones recientes menciona 35 millones en Tenerife, 12 millones en La Palma, seis millones en Lanzarote y diez millones en Fuerteventura. Anuncia además una inversión de unos 25 millones en la terminal de La Luz durante 2027 y calcula que la empresa destinará entre 50 y 60 millones de euros a nuevos proyectos en el archipiélago durante los próximos cuatro años.

Climent destaca especialmente que Boluda Lines mantiene su domicilio social en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, donde tributa por su actividad naviera internacional, pese al origen valenciano de la familia propietaria. Recuerda que la corporación presta en Canarias servicios de transporte marítimo, remolque, amarre, terminales, consignación y logística, y que ha mantenido el abastecimiento de las islas incluso durante situaciones excepcionales como la pandemia. Descarta que las discrepancias con el Cabildo alteren el compromiso de la compañía con el archipiélago y defiende que la expansión de Marruecos debe contemplarse como una oportunidad empresarial y no como una amenaza inevitable para Canarias.