Francisco J. Chavanel
Francisco J. CHAVANEL
En la entrevista que mantuvimos ayer en la radio con Teodoro Sosa contemplamos a un hombre responsabilizado con una misión que no es fácil llevar a cabo.
Desde hace veinte años el nacionalismo canario vive en una fractura no resuelta. El hecho de que en Gran Canaria hayan existido dos nacionalismos ideológicamente separados, y que uno de ellos, el radical de izquierdas, contase en su momento con el apoyo de los medios de comunicación y de la sociedad en general, ha aumentado la grieta hasta límites insoportables.
Pero veinte años son muchos años. Es demasiado tiempo para engañar a todo el mundo como ocurrió al principio. La revolución llevada a cabo por Teodoro Sosa, y lo que ahora es Municipalistas Primero Canarias, desencadenándose de un poder estalinista incapaz de aceptar una crítica y aprovechándose de los votos que procedían de sus aliados, pondrá punto final, seguramente, a lo que ha sido uno de los grandes engaños de la política canaria. La gente de Ramírez y de Román nunca fueron nacionalistas, eran simplemente comunistas que se camuflaban en otras formaciones más presentables socialmente.
Es decir: la opinión pública grancanaria fue engañada en 2003, cuando empezó el desenlace. La creación de Nueva Canarias obedece a un capricho de unos señores que jugaron a ser presidentes de las Islas, que conspiraron contra su partido madre, y que fueron derrotados en una asamblea por una tremenda diferencia de votos.
Lo que sucedió es que los medios de comunicación locales -La Provincia y Canarias7, fundamentalmente- odiaban más a Mauricio que al entonces joven Román, y cuando editorializaron para apoyar al joven contra el viejo actuaron ciegamente sin saber exactamente a qué clase de individuo apoyaban. Fue un error monumental que la isla pagaría con creces.
Nosotros hemos defendido desde el principio de nuestra existencia un nacionalismo unido, al margen de ideologías. Si en Fuerteventura es posible la cohabitación de un nacionalismo de izquierdas con otro más conservador, en Gran Canaria también. Apostamos, en su momento, por la unión de nuevo entre CC y Nueva Canarias, y nos consta más de una reunión entre los principales líderes para conseguirlo. El momento más cercano fue en 2015. El empresario Germán Suárez, al que tanto echamos de menos, logró con sus manos sabias un acuerdo de gobernabilidad entre Fernando Clavijo y Román Rodríguez, el primero presidente, y el segundo vicepresidente, situación que variarían al siguiente mandato. Ese acuerdo que hubiese resuelto rencillas, guerras intestinas, y mucha sobreexcitación, se fue al garete boicoteado por el entonces rey de las “tragaperras”: el señor Antonio Morales.
Con Morales, en la trastienda de NC, los acuerdos con CC desaparecieron. Ramírez y Román dieron la impresión de diluirse y de odiar más de la cuenta a CC por si el supermán del Cabildo se enfadaba.
Luego los medios de comunicación fueron cambiando de dueño. Si al principio Román era el futuro, al final el que pagaba era Antonio Morales, cantidades ingentes y generosas, que demandaban silencio militar a sus sobornados, esquivar a la opinión pública, no informar sobre Chira-Soria, someter a la sociedad grancanaria a un manto de silencio ominoso que los propios ciudadanos han pagado con sus tributos.
Por eso digo que el nuevo acuerdo entre CC y Primero Canarias necesita saber cuál fue el principio del pecado original del nacionalismo, y sabiéndolo ejecutar acciones con la mayor urgencia posible. Esa prensa que vive amamantada por 15 millones de euros procedentes de la televisión pública y que, por otra parte, no deja de recibir magras soldadas de Antonio Morales, no puede vivir con esa arrogancia impertérrita donde cobra por todo por no hacer nada.
La cosa está muy clara. Por supuesto que Canarias, como ente archipielágico, se la juega en las próximas elecciones. Se la juega Canarias, se la juega CC, y se la juega Municipalistas Primero Canarias. Si lo que vamos a ver es a esa legión de apesebrads titular un día sí y otro también con asuntos nacionales guerracivilistas, que sólo les importa a PP, PSOE y Vox, para eso no necesitamos este viaje.
Román y Ramírez ya están “muertos”. El electorado se encargará de ellos en 40 días. Sólo falta que los medios que se enriquecen con los sobornos del Cabildo apuesten ahora por Morales y “asesinen” a Teodoro Sosa. Eso tiene que evitarlo Clavijo, que es quien tiene la llave de la Televisión Autonómica. Tiene que haber una advertencia clara y cristalina. Si apuestas por Morales has perdido un negocio de nueve millones, o de seis millones anuales, según cuál sea el medio. Si quieres puedes hacerlo pero a mí no me llames cuando tengas que cerrar el chiringuito.
Clavijo ya vivió su propia muerte política a cargo de Canarias7, fracciones del PSOE, y Román, por supuesto. Le inventaron un caso para imputarlo, mancharlo y hundirlo. No va a suceder una segunda vez con Teodoro Sosa. No va a pasar de ningún modo. Tengo la convicción y la seguridad de que no sucederá. Los que se han hecho de oro con la televisión autonómica ya saben lo que tienen que hacer.
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