La directora de Caminando Fronteras advierte de la falta de protección de menores y sostiene que lo ocurrido en Ceuta debe analizarse también en clave geopolítica.
La periodista e investigadora Helena Maleno, directora de la ONG Caminando Fronteras, considera que la situación vivida en Ceuta ha puesto de manifiesto graves carencias en la protección de los derechos humanos, especialmente en el caso de los menores que llegaron a la ciudad y permanecieron durante meses sin una atención adecuada.
Maleno asegura que algunos de esos niños tenían apenas nueve, diez u once años y advierte de que muchos pudieron quedar expuestos a redes de trata. «Estamos en una situación de indefensión muy grande», afirma, al tiempo que reclama un análisis posterior que permita determinar cuántas personas desaparecieron y qué ocurrió durante el periodo en el que, sostiene, no estuvieron suficientemente protegidas.
Falta de protección
La responsable de Caminando Fronteras señala que a comienzos de septiembre calculaban que había entre 10.000 y 15.000 personas en Ceuta, entre ellas numerosos menores que deambulaban por las calles. A su juicio, existían medios para realizar identificaciones y procedimientos de protección con mayor rapidez.
Maleno considera «vergonzosa» la situación y sostiene que cuando un territorio no garantiza unos mínimos de protección de los derechos humanos «es un territorio sin democracia» y en el que las leyes dejan de operar con normalidad.
La investigadora interpreta además lo ocurrido como un episodio de carácter geopolítico. «Ceuta fue un ensayo de la geopolítica», afirma, y considera que el Estado español «no supo responder» ni estuvo a la altura de una situación en la que, según su análisis, las personas vulnerables fueron utilizadas dentro de una estrategia de presión.
Solidaridad ciudadana
Frente a esa respuesta institucional, Maleno destaca la actuación de la ciudadanía de Ceuta y, en particular, de asociaciones vecinales de barrios vulnerables que acogieron y protegieron a mujeres y niñas expuestas a situaciones de violencia, agresiones sexuales y otras formas de abuso.
La directora de Caminando Fronteras considera que esa solidaridad constituye la respuesta que debe ofrecer «una ciudadanía democrática» y reclama que las agresiones denunciadas sean perseguidas «con todo el peso de la ley», tanto en Ceuta como en otros territorios especialmente sensibles como Canarias.