La organización en Canarias evita la confrontación política y reivindica su trabajo con más de 22.000 personas desde 2020, la mitad en situación administrativa irregular.
La secretaria general de Cáritas Diocesana en Canarias, Caya Suárez, elude entrar en las críticas vertidas desde el ámbito político sobre la labor de la organización, insistiendo en que su cometido no es “opinar” sino acompañar a las personas en situación de vulnerabilidad.
Suárez subraya que la entidad actúa sin distinguir por origen, religión o situación administrativa, centrando su intervención en quienes necesitan apoyo: «No hacemos distinción: cualquier persona en situación de vulnerabilidad va a encontrar nuestro acompañamiento»
Más de 22.000 personas atendidas
La responsable de Cáritas aporta datos sobre la realidad social en el Archipiélago: desde 2020, la organización ha atendido a más de 22.000 personas, de las cuales aproximadamente la mitad se encontraba en situación administrativa irregular.
Este dato, según indica, refleja una realidad “evidente” que forma parte del trabajo cotidiano de la entidad, más allá del debate público.
El miedo al “extraño” y la falta de empatía
A raíz de un caso reciente ocurrido en un barrio de Las Palmas de Gran Canaria, Suárez reflexiona sobre la reacción social ante personas en situación de exclusión.
La dirigente considera que el desconocimiento y los prejuicios generan miedo, lo que dificulta el acercamiento y la ayuda directa: «Si una persona nos preocupa, lo mínimo es acercarnos y preguntarle si necesita ayuda»
En este sentido, advierte de que la difusión de información no contrastada contribuye a alimentar estereotipos y a aumentar la distancia social.
Llamamiento a una sociedad más cercana
Cáritas insiste en la necesidad de recuperar valores como la empatía, el contacto directo y la solidaridad, especialmente en contextos marcados por la desconfianza.
Suárez recuerda que la sociedad canaria ha destacado históricamente por su cercanía, pero alerta de que esa actitud puede deteriorarse si predominan el miedo y los prejuicios: «Tenemos que construir una sociedad cercana y solidaria, evitando prejuicios y acercándonos a la realidad de las personas»
Una labor centrada en las personas
La organización concluye que su trabajo responde a un compromiso social y humanitario, alejado de intereses políticos o mediáticos, y enfocado exclusivamente en mejorar las condiciones de vida de quienes se encuentran en situaciones más vulnerables.