El arqueólogo advierte de errores en la planificación hidráulica, cuestiona la cesión de presas a empresas energéticas y denuncia la pérdida de un recurso «extraordinario» en plena crisis.
El arqueólogo y descubridor de Risco Caído, Julio Cuenca, muestra su malestar ante la situación generada en la cuenca de Arguineguín tras las recientes borrascas y asegura que se trata de algo «previsto». A su juicio, la falta de planificación ha provocado un escenario caótico en el que varias presas se encuentran desbordadas o al límite de su capacidad.
Cuenca explica que embalses como Las Niñas o Soria están liberando agua, mientras Chira se encuentra casi llena sin que exista una solución clara para su gestión. «No saben ahora qué hacer con el agua de Chira», afirma, alertando de las consecuencias que puede tener su vertido hacia los barrancos.
Despilfarro de un recurso estratégico
El experto considera especialmente grave que se esté perdiendo agua en una isla con un régimen de lluvias irregular. «No podemos coger y decir, tirar el agua de esa manera tan alegre», critica, insistiendo en que se trata de «un bien extraordinario» que debería haberse gestionado con previsión.
En este sentido, subraya que la acumulación de precipitaciones cada varios años debería haber sido tenida en cuenta en la planificación hidráulica, evitando así la actual situación de saturación de infraestructuras.
Cesión del control a empresas energéticas
Cuenca pone el foco en la gestión política del agua y denuncia la cesión de infraestructuras a Red Eléctrica. «El agua que acumulen esos embalses lo va a gestionar Red Eléctrica, a su conveniencia», afirma, mostrando su preocupación por que un recurso estratégico quede en manos de una empresa.
El arqueólogo advierte de que esta cesión podría extenderse a otras presas durante décadas. «Le entregamos la gestión del bien más preciado de la isla a una multinacional por casi 200 años», expresa, cuestionando las consecuencias de esta decisión para sectores como la agricultura.
Retrasos en las infraestructuras
Otro de los aspectos que señala es el impacto de esta situación en las obras de la central hidroeléctrica de Chira-Soria. Cuenca explica que la acumulación de agua en la presa de Chira podría paralizar los trabajos durante un largo periodo. «La obra se va a retrasar muchísimo», afirma.
Además, considera que la falta de ejecución de proyectos previstos agrava el problema, ya que infraestructuras clave no están operativas cuando más se necesitan.
Crítica a la opacidad y a la planificación
El arqueólogo también cuestiona la falta de transparencia en la toma de decisiones. «No conocemos la letra pequeña del acuerdo», señala, criticando la opacidad en la gestión del agua por parte de las instituciones.
A su juicio, la situación actual evidencia contradicciones en el modelo de desarrollo insular. «¿De qué ecoisla estamos hablando?», se pregunta, en referencia a la gestión sostenible del territorio.
Cuenca concluye con una advertencia: la combinación de falta de previsión, decisiones políticas discutibles y gestión ineficiente está provocando un escenario de pérdida de recursos en un momento crítico para Gran Canaria.