Un curso del Gobierno autonómico, en marcha hasta el 31 de marzo, busca reforzar la cultura ética entre empleados públicos y podría servir de modelo para otras comunidades autónomas.
La directora general de Modernización y Calidad de los Servicios Públicos del Gobierno de Canarias, Juana María Reyes, explica que el curso actualmente en desarrollo no se limita a combatir la corrupción, sino que promueve una cultura más amplia de integridad en la gestión pública: «No es solo corrupción, es trabajar de forma ética y priorizar el interés general»
Reyes detalla que esta formación busca sensibilizar sobre el uso adecuado de recursos públicos y la toma de decisiones responsables, con impacto directo en la calidad del servicio al ciudadano .
Un enfoque preventivo y continuo
La responsable autonómica subraya que la integridad no es un concepto estático, sino un proceso que requiere actualización constante. En este sentido, recuerda que la mayoría de países de la OCDE ya cuentan con estrategias específicas basadas en formación y prevención.
«Hay que estar atentos a múltiples aspectos, desde la contratación hasta la gestión del tiempo público», afirma, destacando que incluso criterios como el peso del precio en los concursos públicos deben ser revisados desde una perspectiva ética .
Herramientas y canales de control
Entre las medidas implementadas, Reyes menciona la puesta en marcha del canal del informante, que permite comunicar posibles irregularidades en cumplimiento de la normativa europea.
Además, el curso aborda riesgos concretos como la contratación pública, la selección de personal o la planificación y evaluación de resultados: «No se trata solo de ahorrar, sino de gastar bien»
Alta demanda y extensión progresiva
El curso cuenta con 200 plazas, ya cubiertas en su totalidad, y está abierto no solo a empleados de la comunidad autónoma, sino también a otras administraciones públicas.
Reyes reconoce que el objetivo es ambicioso, dado que el personal público en Canarias supera las 12.000 personas, pero insiste en que la formación se desplegará de forma progresiva: «Hay que hacerlo poco a poco», señala, avanzando que ya están previstos al menos otros cuatro cursos complementarios .
Modelo exportable a otras comunidades
La iniciativa, impulsada a través del Instituto Canario de Administración Pública (ICAP), combina formación presencial, online y microformaciones específicas, lo que permite adaptar los contenidos a distintos perfiles: «Este es un trabajo lento, pero necesario para cambiar la administración»
El Ejecutivo autonómico confía en que este modelo formativo pueda replicarse en otras comunidades autónomas interesadas en reforzar sus sistemas de prevención de la corrupción y mejorar la calidad de los servicios públicos.