Carlos Medina: «Hacen falta incineradoras para no acabar sepultados bajo una montaña de residuos»

➤ «Ahora mismo no sabemos qué vamos a hacer con el amianto cuando Andalucía deje de recibirlo» ➤ «El proyecto de Chira-Soria nace prácticamente obsoleto frente al desarrollo de las baterías» ➤ «Gorona del Viento es a la vez un éxito, un fracaso y una estafa, según cómo se mire»

El decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Canarias, Carlos Medina, analiza en esta entrevista en El Espejo Canario algunos de los grandes retos energéticos y ambientales del archipiélago, desde la gestión del amianto hasta el futuro de los vertederos o la planificación energética. Medina advierte de que las administraciones han evitado durante años abordar decisiones estratégicas en materia de residuos y sostiene que el problema se agrava a medida que se retrasa la adopción de soluciones estructurales. 

El problema del amianto

Medina explica que el amianto es un residuo peligroso cuyo uso fue muy extendido durante décadas en materiales de construcción, especialmente en cubiertas, tuberías o depósitos de agua fabricados con fibrocemento. «Coloquialmente se conoce como uralita, pero en realidad es una mezcla de cemento con fibra de amianto», señala.

El ingeniero aclara que estos materiales no son peligrosos mientras las fibras permanecen encapsuladas en el cemento. El problema surge cuando se deterioran, se rompen o se manipulan durante obras de reforma o demolición. «Cuando esas microfibras se liberan al aire pueden inhalarse y acabar en los pulmones, lo que a largo plazo provoca enfermedades», afirma.

El escenario actual, según Medina, se complica porque Canarias dependía de otras comunidades autónomas para tratar este residuo. «Había un acuerdo para enviar el amianto a Andalucía, pero se ha roto. Ellos han dicho que si nosotros no queremos contaminar nuestro territorio, ellos tampoco quieren contaminar el suyo», explica.

Ante el cierre de esa vía, advierte de que el archipiélago no tiene alternativas preparadas. «El Cabildo de Gran Canaria no tiene terrenos, ni proyecto, ni concurso, ni nada para construir un depósito de residuos peligrosos. Y el Gobierno de Canarias tampoco tiene un plan», asegura.

La consecuencia inmediata puede ser la paralización de muchas obras. «Si se retira la uralita en una reforma, hay que recogerla con empresas autorizadas y enviarla a tratamiento. Pero si nadie la admite, ¿dónde la ponemos? Tendrán que detenerse esas obras», señala.

Residuos y vertederos al límite

El decano también alerta sobre la situación de los vertederos en Gran Canaria. Actualmente existen dos grandes instalaciones: Salto del Negro, en el norte, y Juan Grande, en el sur.

Según explica, el primero se está llenando de forma acelerada para poder clausurarlo dentro de los plazos marcados por la normativa europea. «Se están trayendo residuos del sur para llenar antes el vertedero de Salto del Negro y poder cerrarlo», afirma.

Sin embargo, esta estrategia solo traslada el problema en el tiempo. «Cuando todo el residuo del norte se lleve al sur, el vertedero de Juan Grande también acabará colapsando», advierte.

Medina sostiene que el archipiélago carece de planificación para la siguiente fase. «No hay terrenos para nuevos vasos de vertido, no hay proyectos ni soluciones previstas», afirma.

La incineración como solución

Ante este escenario, el ingeniero defiende que Canarias debería apostar por la incineración de residuos, una tecnología ampliamente implantada en otros países.

«En el mundo civilizado el problema se resuelve con incineradoras», asegura. Según explica, estas plantas reducen drásticamente el volumen de residuos antes de su depósito final y pueden generar electricidad a partir del propio proceso.

Medina reconoce que se trata de instalaciones industriales con emisiones, pero insiste en que existen tecnologías de control muy estrictas. «Hay normativas de emisiones y sistemas de filtrado muy avanzados», señala.

A su juicio, la oposición social ha frenado estos proyectos durante décadas. «Los residuos son un asunto que da miedo a los responsables políticos, y por eso prefieren pasar desapercibidos», afirma.

Chira-Soria y el debate energético

En el ámbito energético, Medina se muestra muy crítico con el proyecto de central hidroeléctrica reversible de Chira-Soria, que lleva años en tramitación en Gran Canaria.

El ingeniero considera que el desarrollo de baterías para almacenamiento eléctrico ha cambiado completamente el panorama. «Gastarse mil millones de euros en hacer dos balsas en dos agujeros me parece algo disparatado teniendo en cuenta cómo han evolucionado las baterías», afirma.

Además, advierte de que se trata de un proyecto extremadamente lento. «Si Chira-Soria ha tardado veinte años en llegar hasta aquí, cualquier proyecto similar puede tardar como mínimo una década en materializarse», señala.

El caso de Gorona del Viento

Medina utiliza el ejemplo de la central hidroeólica de El Hierro para explicar los límites de este tipo de sistemas. A su juicio, el proyecto tiene resultados ambiguos.

«Gorona del Viento es a la vez un éxito, un fracaso y una estafa, dependiendo de cómo se mire», afirma. Lo considera un éxito porque aporta alrededor del 40 % de la energía anual de la isla con fuentes renovables. Sin embargo, señala que el objetivo inicial era alcanzar el 70 %.

También cuestiona la narrativa institucional sobre el proyecto. «Se sigue diciendo que es cien por cien renovable, pero el 60 % de la energía de El Hierro sigue siendo diésel», explica.

El ingeniero añade que existen dudas sobre la eficiencia real del sistema de bombeo y turbina, ya que los datos muestran que se consume mucha más energía para bombear agua que la que se recupera posteriormente.

El potencial del biogás

Otro de los temas abordados es el aprovechamiento energético de residuos orgánicos mediante plantas de biogás.

Medina explica que estas instalaciones funcionan como «un gran estómago» donde bacterias descomponen la materia orgánica y generan metano, que puede utilizarse para producir electricidad.

En Canarias ya existen instalaciones de este tipo en Salto del Negro y Lanzarote, principalmente para tratar lodos de depuradora. Sin embargo, el ingeniero considera que el potencial es mucho mayor.

Respecto a los proyectos planteados en municipios como Guía, defiende que deberían analizarse con criterios técnicos. «Los argumentos contra este tipo de instalaciones suelen ser emocionales y no basados en la razón», afirma.

Para Medina, el archipiélago debe asumir que muchas de estas infraestructuras son necesarias. «Si seguimos bloqueando cualquier instalación industrial, aquí no se podrá construir nada y acabaremos pobres como las ratas», concluye.