El Centro Cultural El Palmeral cierra en Triana tras las denuncias de un único vecino

Centro Cultural El Palmeral | Foto: CC El Palmeral

Centro Cultural El Palmeral | Foto: CC El Palmeral

La sala de exposiciones cesa su actividad después de un año abierta al no poder asumir los costes legales derivados de reiteradas quejas por supuesto ruido.

El pequeño espacio cultural Centro Cultural El Palmeral, situado en el barrio de Triana, ha bajado la persiana tras apenas un año de funcionamiento. Según explica su portavoz, Dácil Bueno, la decisión llega después de varias denuncias interpuestas por un solo vecino ante la Policía y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que han derivado en informes, visitas policiales y un proceso administrativo que el proyecto no puede costear.

Bueno sostiene que la actividad del centro era «tranquila y puntual», centrada en inauguraciones o cambios de colección con grupos reducidos de visitantes, pero que la reiteración de las quejas ha hecho inviable continuar.

Un proyecto cultural de proximidad

El Palmeral funcionaba como sala de exposiciones y punto de encuentro para artistas locales. Gestionado por dos profesionales, ofrecía muestras temporales y pequeñas presentaciones: «Es un espacio para visibilizar artistas, muy tranquilo; vienen diez o quince personas como mucho», afirma.

Los actos, explica, se celebraban inicialmente cada mes y medio o dos meses, en horario de tarde, y después se trasladaron a sábados al mediodía para evitar cualquier molestia.

Denuncias y visitas policiales

Pese a ese ajuste, un vecino del entorno presentó varias quejas por ruido. La Policía acudió en distintas ocasiones al local: «La propia policía recoge en sus informes que no puede corroborar esos ruidos», señala Bueno.

Aun así, la existencia de denuncias reiteradas obligaba al Ayuntamiento a abrir expedientes y realizar comprobaciones continuas.

Costes inasumibles

El problema, según la portavoz, no ha sido una sanción concreta, sino la imposibilidad de sostener un proceso potencialmente indefinido: «Nos asesoramos con un abogado, pero los gastos pueden ser infinitos y no podemos asumirlos».

El centro estaba gestionado por dos trabajadoras, ambas con cargas familiares. Una de ellas, además, atraviesa una reciente maternidad, lo que agrava la situación económica.

Pérdida para el barrio

Bueno lamenta que desaparezca uno de los pocos espacios privados dedicados al arte en la capital: «Es muy difícil sacar adelante proyectos culturales y más aún si una sola persona puede tumbarlos».

Recuerda que, desde la apertura del local, la zona había ganado actividad y convivencia, sustituyendo problemas previos por un uso cultural del espacio.

El cierre deja a Triana sin una sala que pretendía dinamizar el barrio desde la cultura de proximidad. Sus responsables no descartan retomar la iniciativa en otro lugar, pero, por ahora, El Palmeral se ve obligado a echar el cierre.