El presidente de Casa África sostiene que la reforma energética estatal de 2013 debilitó el control del suministro en las islas y augura nuevos «ceros energéticos» si no se corrige el marco legal.
El presidente de Casa África y exdiputado socialista José Segura Clavell alerta de que el sistema eléctrico canario arrastra «errores estructurales» derivados de decisiones adoptadas por el Gobierno central hace más de una década y avisa de que, si no se modifica la normativa, «habrá muchos más apagones».
Segura recuerda su etapa como portavoz del Grupo Socialista en materia energética en el Congreso y reivindica que ya entonces advirtió de las consecuencias de retirar competencias clave a los operadores tradicionales en los sistemas insulares.
Una advertencia que, dice, se ha cumplido
El exparlamentario rememora su intervención en la legislatura de 2013, cuando el Ejecutivo de Mariano Rajoy impulsó la Ley de garantía del suministro e incremento de la competencia para territorios insulares y extrapeninsulares: «Esto lo que va a traer consigo es más apagones, más descuido sobre la energía eléctrica en Canarias y vamos a ver cosas que antes no hemos visto».
Segura explica que el Grupo Socialista votó en contra porque entendía que la norma no tenía en cuenta la singularidad de un archipiélago aislado energéticamente, sin interconexión con la península ni con redes de gas. «Muy poco tenemos en común con Baleares», señala, subrayando que la falta de respaldo exterior hace más vulnerable cualquier fallo.
Con el paso de los años y tras varios «ceros energéticos», sostiene que aquellas previsiones se han confirmado. «Siento muchísimo decir que teníamos razón», afirma.
Críticas a la reforma eléctrica
El presidente de Casa África califica aquella etapa como «una legislatura nefasta para el sector energético» y asegura que algunas disposiciones introdujeron restricciones que desincentivaron la renovación de instalaciones y complicaron la entrada de nuevas inversiones: «Esa ley tiene artículos nocivos para el archipiélago canario».
A su juicio, el resultado es un marco «confuso» que genera inseguridad tanto a las empresas como a los consumidores. «¿Existe en estos momentos un caos regulatorio? Pues sin duda alguna», responde con rotundidad.
Segura matiza que el problema no es solo empresarial, sino institucional: la planificación, insiste, no ha tenido en cuenta el envejecimiento de centrales ni la necesidad de concursos ágiles para sustituir potencia obsoleta.
Transición energética sí, pero con planificación
Aunque crítico con la gestión, rechaza una visión contraria a las renovables. Defiende el impulso a la fotovoltaica y al hidrógeno verde, pero con equilibrio técnico: «Yo creo en la fotovoltaica y creo en el hidrógeno verde; lo que hace falta es planificación».
Según expone, la diversificación energética debe ir acompañada de respaldo firme y de una regulación adaptada a la realidad insular, para evitar que la dependencia de fuentes intermitentes agrave la inestabilidad del sistema.
Mirada desde Casa África
Alejado ya de la primera línea parlamentaria, Segura centra su actividad en la dirección de Casa África en Las Palmas de Gran Canaria, aunque reconoce que sigue atento a la política energética: «No dejo de sentir interés por todo lo que fue mi actividad parlamentaria», comenta, convencido de que el debate eléctrico continúa siendo clave para el desarrollo económico y social de las islas.
Con esa experiencia acumulada, lanza un último aviso: si no se revisan determinados artículos legales y no se corrigen los desequilibrios, Canarias seguirá expuesta a interrupciones del suministro que, sostiene, «se pueden y se deben evitar».