El alcalde de Santa Lucía de Tirajana retira competencias a tres concejales tras una votación que considera desleal y abre contactos con el PSOE y Unidos por Gran Canaria para sostener la gobernabilidad.
El grupo de gobierno municipal de Santa Lucía de Tirajana afronta días de reajuste tras la ruptura con parte de Nueva Canarias. El regidor, Francisco García, asegura que la decisión de retirar áreas fue meditada y niega cualquier negociación «a cambio de prebendas».
Ruptura tras una moción «sin recorrido»
García sostiene que la moción impulsada por el Partido Popular, y apoyada por concejales de Nueva Canarias, «solo tenía la intención de remover el avispero» y carecía de viabilidad jurídica. Explica que el secretario municipal ya había advertido de que el Ayuntamiento no tiene competencias para modificar el reglamento orgánico en el sentido propuesto: «Esa moción no iba a llegar a nada; era únicamente para hacer daño político».
A su juicio, el objetivo era abrir un debate sobre el transfuguismo y dividir al actual grupo de gobierno.
Peticiones y «chantaje»
El alcalde relata que algunos ediles condicionaron su voto a cambios internos, entre ellos recuperar la portavocía del grupo: «El voto es este, pero si accedes a determinadas cosas cambiamos el sentido. Eso, para mí, es chantaje».
Recuerda que la mayoría de concejales del antiguo grupo de Nueva Canarias se integraron en Municipalistas Primero Canarias y que, por mayoría, decidieron quién debía asumir la portavocía.
Decisión «meditada», no en caliente
Tras el pleno, García revocó las competencias a tres concejales. Niega que se tratara de una reacción impulsiva: «Yo no suelo reaccionar en caliente. Lo medité desde que salí de mi casa. Si se desmarcaban para hacer daño, tenía que actuar».
Reconoce que la medida le hacía perder la mayoría, pero la considera necesaria para preservar la coherencia del ejecutivo: «Sabía que el gobierno se quedaba en doce, pero tenía la responsabilidad de atajar el asunto».
Contactos para asegurar la estabilidad
El regidor confirma conversaciones con el Partido Socialista y con Unidos por Gran Canaria para consolidar la gobernabilidad y no descarta dialogar con otros grupos de la corporación. Confía especialmente en la continuidad del PSOE: «Confío en que el Partido Socialista se mantenga trabajando por la gobernabilidad del municipio».
Sobre posibles alianzas, marca límites: «Vox es una línea roja», afirma, y considera poco conveniente un cambio de gobierno a dieciséis meses de las elecciones.
Clima político y futuro inmediato
García admite tensiones verbales con antiguos compañeros, pero asegura que no entrará en descalificaciones personales. Su prioridad, dice, es mantener la estabilidad institucional y culminar el plan de actuación municipal.
En un escenario abierto a pactos puntuales, el alcalde insiste en que el objetivo es evitar una moción de censura que altere el rumbo del Ayuntamiento en la recta final del mandato. «Las mociones de censura las pagan los ciudadanos», concluye.