El viceconsejero del Gabinete de Presidencia defiende el viaje a Agadir como parte de una estrategia sostenida para estrechar lazos con Marruecos y aprovechar su crecimiento sin poner en riesgo a Canarias.
El viceconsejero del Gabinete de Presidencia del Gobierno de Canarias, Octavio Caraballo, subraya que la reciente visita a Agadir de la delegación canaria institucional, empresarial y científica no fue una iniciativa improvisada, sino el resultado de meses de trabajo y planificación. Se trató, explica, de la delegación más numerosa que ha viajado a Marruecos en esta legislatura, con entre 70 y 80 participantes, y la tercera misión de estas características impulsada por el Ejecutivo autonómico.
Caraballo insiste en que el objetivo central es claro: estrechar lazos con un país vecino que está creciendo de forma sostenida y buscar fórmulas para que ese desarrollo sea compatible con el crecimiento económico y social de Canarias.
Marruecos crece, Canarias «debe ser inteligente»
El viceconsejero reconoce que Marruecos ha experimentado una transformación profunda en las últimas dos décadas y que continuará desarrollándose «queramos nosotros o no». Ante ese escenario, defiende que la única respuesta sensata es actuar con inteligencia y visión estratégica. A su juicio, la clave está en analizar de qué manera Canarias puede beneficiarse de ese crecimiento, generar sinergias y evitar quedarse al margen de una realidad geopolítica y económica ineludible.
Desde esta perspectiva, el viaje a Agadir se enmarca en una estrategia definida por el presidente del Gobierno de Canarias, orientada a reforzar relaciones con Marruecos sin quebrantar los intereses del Archipiélago.
Economía y política, una relación directa
Caraballo sostiene que los acuerdos comerciales y económicos contribuyen a apuntalar también las relaciones políticas. En su opinión, no es lo mismo relacionarse con un territorio con el que existen vínculos estables de cooperación que con uno al que se percibe como ajeno o distante. Por ello, considera que el entendimiento empresarial es un factor clave para reforzar la estabilidad política y la confianza mutua.
En este sentido, recuerda que durante los dos días de trabajo en Agadir se celebraron más de 60 reuniones entre empresas, universidades, investigadores y entidades deportivas, muchas de ellas fruto de contactos previos que se venían desarrollando desde hace meses y que ahora entran en una fase de concreción.
Frente al miedo, realismo y cooperación
Preguntado por los discursos que alertan del riesgo que supone Marruecos para Canarias, Caraballo es contundente: «con miedo no se gestiona». Defiende que la realidad debe mirarse de frente y que generar desconfianza hacia un país vecino no aporta beneficios al Archipiélago. Al contrario, sostiene que la cooperación con Marruecos, así como con otros países del entorno como Mauritania, Senegal o Gambia, es una vía más eficaz para reforzar la posición de Canarias.
Desde su punto de vista, una parte de las dificultades que ha sufrido el sector primario canario no se explican por Marruecos, sino por la asimetría normativa dentro de la Unión Europea, que impone a las regiones ultraperiféricas estándares más exigentes y mayores costes estructurales. Por ello, considera imprescindible seguir defendiendo en Bruselas reglas de juego equitativas, al tiempo que se mantienen relaciones constructivas con los países vecinos.
Canarias, entre Bruselas y su entorno cercano
Caraballo explica que la acción política del Gobierno de Canarias se desarrolla en varias direcciones de forma simultánea: en las instituciones europeas, para defender los intereses del Archipiélago, y en el entorno geográfico más próximo, para construir alianzas y conexiones directas. A su juicio, ambas líneas son complementarias y necesarias para garantizar el futuro económico de las Islas.
Próximos pasos: concreción de acuerdos
Tras la misión a Agadir, ya se han definido líneas de trabajo que continuarán desarrollándose en los próximos meses. El siguiente hito será la visita a Canarias, previsiblemente en abril, de una delegación de la región de Souss-Massa, a la que pertenece Agadir. Será entonces, señala Caraballo, cuando muchos de los contactos iniciados se traduzcan en acuerdos más concretos.
Mirar al vecino sin desconfianza
El viceconsejero concluye que Marruecos de hoy no es el de hace veinte años y que su desarrollo continuará con apoyos internacionales diversos, independientemente de Canarias. Ante ese escenario, insiste en que lo más inteligente es mantener relaciones de cooperación y confianza. “Si a ellos les va bien, a nosotros nos va a ir bien”, resume, defendiendo una visión pragmática y alejada de alarmismos.