El alcalde de Moya, Raúl Alfonso, señala que el acuerdo para redefinir el trazado de la GC-2 es «una de las mejores noticias» que ha recibido desde que accedió al cargo en 2011.
Después de más de tres décadas de reivindicaciones, el Gobierno de Canarias y los ayuntamientos de Arucas y Moya han logrado cerrar un acuerdo para redefinir el trazado de la GC-2, incorporando el soterramiento en Arucas y un túnel en el municipio de Moya. El consenso alcanzado supone, en palabras del alcalde de Moya, Raúl Alfonso, «una de las mejores noticias» que ha recibido desde que accedió al cargo en 2011 y marca un punto de inflexión en un proyecto largamente bloqueado.
El regidor celebra que, tras años de desacuerdos, se haya impuesto finalmente una fórmula que conjuga desarrollo viario y protección del territorio, una exigencia histórica de la corporación municipal y de los vecinos del norte de Gran Canaria: «Llevamos más de 30 años esperando esta noticia. Ya era hora de llegar a un consenso que en Moya siempre tuvimos claro».
Un cambio en la forma de trabajar
Raúl Alfonso subraya que la clave del desbloqueo no ha sido solo política, sino metodológica. A diferencia de etapas anteriores, el nuevo planteamiento parte del trabajo conjunto desde el inicio entre las administraciones locales y el equipo redactor del proyecto, impulsado por el Gobierno de Canarias: «La clave ha sido que se trabaje desde el inicio con los ayuntamientos implicados, que nos escuchen. Luego decidirán los técnicos, pero al menos se tiene en cuenta lo que queremos».
El alcalde destaca de manera expresa el papel del consejero de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, Pablo Rodríguez, por promover un enfoque colaborativo que, a su juicio, debería extenderse a otros proyectos que afectan directamente a los municipios.
Un consenso largamente esperado
El acuerdo actual contrasta con años de enfrentamientos institucionales y recursos judiciales. Alfonso recuerda que tanto Moya como Arucas llegaron a recurrir el Plan Territorial Parcial 15 al considerar que el trazado previsto hipotecaba de forma irreversible la costa norte: «Si se hacía la carretera como estaba proyectada, se hipotecaba nuestra costa para toda la vida del municipio».
El alcalde insiste en que la oposición al proyecto anterior no respondía a intereses partidistas, sino a una defensa unánime del territorio, respaldada por informes técnicos y por la propia ciudadanía: «Aquí han pasado alcaldes y oposiciones de distintos colores políticos y todo se aprobaba por unanimidad. No era un capricho, era una evidencia».
Desarrollo sí, pero no a cualquier precio
Raúl Alfonso deja claro que nunca se ha opuesto al desarrollo del norte de la isla, pero sí a un modelo que, en su opinión, sacrificaba el entorno cuando existían alternativas viables: «Yo nunca me opuse al desarrollo del norte, pero no puedes hipotecar mi municipio cuando hay otras alternativas».
En este sentido, defiende el soterramiento y el túnel como soluciones propias de una obra moderna, coherentes con los criterios actuales de sostenibilidad y protección ambiental: «Destruir la costa a cuenta de un viaducto no tenía ningún sentido si estamos hablando de cuidar el entorno y reducir el impacto ambiental».
Financiación y plazos
Aunque el acuerdo representa un avance decisivo, el alcalde es prudente respecto a los tiempos. El proyecto aún debe redactarse, exponerse a información pública y, posteriormente, encontrar la financiación necesaria: «Todavía queda prácticamente todo por hacer, pero ya arrancamos con un consenso, y eso es lo importante».
Según las previsiones trasladadas por el Ejecutivo autonómico, el primer documento del proyecto podría salir a exposición pública antes de final de año, un paso que permitirá a la ciudadanía y a las administraciones presentar alegaciones.
Un logro colectivo
Raúl Alfonso insiste en que el acuerdo no es un éxito personal, sino el resultado de años de trabajo colectivo y de una reivindicación sostenida por el municipio de Moya y por el conjunto del norte de Gran Canaria: «Esto no es solo de quien ahora tiene la responsabilidad de gobernar. Hay mucha gente detrás y todos lo hemos conseguido».
El consenso sobre la nueva GC-2 abre así una nueva etapa para una infraestructura clave, llamada a mejorar la conectividad del norte de la isla sin renunciar a la preservación de su costa y de su identidad territorial.