➤ «El sistema sanitario está asumiendo un problema que no le corresponde y eso lo está llevando al límite» ➤«El mercado sanitario privado crece de forma sostenida, entre un 3 y un 5 % en número de pólizas» ➤ «Estamos percibiendo menos consumo y menos alegría en las calles»
La sanidad canaria se enfrenta a un problema estructural que amenaza con desbordar su capacidad asistencial si no se adoptan medidas urgentes en el ámbito sociosanitario. Así lo afirma Sebastián Sansó, director general de Hospitales Universitarios San Roque y presidente de la Asociación de Clínicas Privadas de la provincia de Las Palmas, quien advierte de que el sistema sanitario está soportando una presión que no le corresponde y que condiciona de forma directa su funcionamiento ordinario.
Sansó sostiene que, aunque la gestión sanitaria en Canarias ha logrado mejorar indicadores como las listas de espera, el problema de fondo sigue sin resolverse. A su juicio, el sistema «muestra señales claras de agotamiento» porque se ve obligado a destinar recursos hospitalarios a pacientes sociosanitarios que deberían ser atendidos en una red específica de cuidados de larga estancia.
El cuello de botella sociosanitario
El presidente de la patronal de clínicas privadas afirma que el bloqueo actual tiene un origen muy concreto: la falta de plazas sociosanitarias suficientes. «Hasta que no se aborde de verdad la creación de miles de plazas sociosanitarias, el sistema sanitario no va a poder vivir tranquilo», asegura. Según explica, hospitales públicos y privados están ocupando un volumen muy elevado de camas con pacientes crónicos que no requieren atención hospitalaria, pero que no tienen alternativa asistencial.
Sansó precisa que la magnitud del problema es mayor de lo que reflejan las cifras oficiales. «Podríamos estar hablando de cerca de mil camas por provincia», afirma, si se suman las camas ocupadas en hospitales públicos y en centros privados concertados. En su opinión, esto supone que alrededor de un 30 % de la capacidad hospitalaria en las islas capitalinas está condicionada por un problema ajeno a la atención sanitaria estricta.
Un impacto directo en urgencias y listas de espera
Subraya que esta situación tiene consecuencias inmediatas en los servicios de urgencias y en la capacidad del sistema para absorber picos asistenciales. «Si no se arregla el problema de las camas sociosanitarias, el sistema se queda colapsado», advierte. A su entender, no es posible normalizar la actividad hospitalaria mientras cada día se trabaja con decenas de camas menos disponibles.
Sansó explica que esta presión es constante y estructural, no coyuntural. «Esto lleva sucediendo desde hace años», afirma, y alerta de que el crecimiento de la población y el envejecimiento harán que el problema se agrave si no se actúa con rapidez. En ese contexto, insiste en que la construcción de centros sociosanitarios no es una opción política más, sino «la prioridad absoluta».
Colaboración público-privada para aliviar el sistema
Desde la sanidad privada, Sansó defiende fórmulas de colaboración que ya funcionan en otras comunidades autónomas. Señala que la patronal ha presentado al Servicio Canario de la Salud propuestas para derivar determinados perfiles de pacientes al circuito privado, especialmente aquellos con doble aseguramiento o cobertura internacional. El objetivo, dice, es «no saturar innecesariamente los servicios públicos de urgencias», sobre todo en los meses de mayor presión asistencial.
Aclara que se trata de medidas parciales que no sustituyen la solución estructural, pero que pueden aportar alivio inmediato. «Es una pequeña ayuda, pero toda ayuda en esta situación es poca», afirma, recordando que el sistema sanitario insular «juega cada día con 75, 80 o incluso 90 camas menos» por la ocupación sociosanitaria.
Evolución del sector sanitario privado
En cuanto a la evolución económica del sector, Sansó afirma que 2025 ha sido un año de estabilidad, con crecimientos moderados similares a los del ejercicio anterior. «El mercado sanitario privado crece de forma sostenida, entre un 3 y un 5 % en número de pólizas», explica. No obstante, advierte de una presión creciente sobre los costes, especialmente los laborales, agravada por la escasez de profesionales médicos.
Pese a ese contexto, señala que el volumen de actividad se mantiene estable y que el sector continúa desempeñando un papel relevante como apoyo al sistema público, especialmente a través de conciertos para la atención de pacientes crónicos.
Acuerdo laboral tras dos años de negociación
Sansó también se refiere al reciente convenio colectivo firmado con los trabajadores del sector privado sanitario. Afirma que el acuerdo se ha alcanzado tras casi dos años de negociación y contempla una subida salarial acumulada del 14 % en los próximos ejercicios, además de mejoras como un día adicional de asuntos propios.
«Un buen acuerdo es aquel en el que ninguna de las partes queda plenamente satisfecha», dice, pero subraya que el convenio se sitúa por encima de la media nacional en incrementos salariales. En su opinión, el resultado refleja «generosidad por todas las partes» y permite dotar de estabilidad a un sector clave para la sanidad en Canarias.
Turismo y cambios en la demanda asistencial
Como gestor hospitalario en una zona turística, Sansó apunta a un cambio de tendencia en el comportamiento del visitante. Afirma que se está produciendo un acortamiento de la estancia media del turista, en torno a dos días menos, un fenómeno que ya se observa en otros destinos del sur de Europa. Este cambio, explica, también influye en la demanda de asistencia sanitaria por parte de turistas extranjeros.
Aun así, señala que el volumen global de visitantes se mantiene, aunque percibe «menos consumo y menos alegría en las calles», un indicador que, a su juicio, refleja un contexto económico más contenido.
En conjunto, Sebastián Sansó dibuja un escenario en el que la sanidad canaria necesita decisiones estructurales urgentes. «O se aborda de manera decidida el problema sociosanitario, o el sistema seguirá tensionado», concluye, insistiendo en que la solución pasa por planificar a largo plazo y separar claramente la atención sanitaria de la atención social.